
González Urrutia, que llegó el domingo por la tarde a Madrid y desde entonces guarda silencio, "quería solicitar el asilo, que se le va a conceder, por supuesto", explicó este lunes el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, en una entrevista en la radio Onda Cero, relatando que habló con él cuando estaba en el avión.
"Está mejor en España que indefinidamente en la residencia del embajador, en un régimen casi de semiclandestinidad, o no hablemos ya en una cárcel", añadió Albares, defendiendo la decisión del antiguo embajador de partir al exilio.
Fuentes próximas al político venezolano explicaron que no hará declaraciones públicas hasta ser recibido por Pedro Sánchez y Albares, actualmente de viaje oficial a China, algo que podría ocurrir el jueves.
Antony Blinken, jefe de la diplomacia estadounidense, estimó en la red X que el candidato de la oposición exiliado "sigue siendo la mejor esperanza para la democracia" en Venezuela.
La salida de González Urrutia es el último episodio de la crisis desatada por las presidenciales en las que Maduro fue reelegido para un tercer mandato de seis años entre denuncias de fraude.
"Hoy es un día triste para la democracia en Venezuela", valoró el jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, en un comunicado en el que aseguró que "en democracia, ningún líder político debería verse forzado a buscar asilo en otro país".