
La Organización de las Naciones Unidas manifestó este viernes su profunda preocupación por el agravamiento de la crisis socioeconómica en Cuba, la cual se ha intensificado en medio de un prolongado embargo comercial y financiero, fenómenos climáticos extremos y recientes restricciones de Estados Unidos al suministro de petróleo.
Marta Hurtado, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, dijo que la situación está “teniendo un impacto cada vez más grave en los derechos humanos de la gente en Cuba”, y subrayó que “los objetivos políticos no pueden justificar acciones que en sí mismas violen los derechos humanos” de la población.
La ONU advirtió que las medidas que limitan las entregas de petróleo a la isla cubana se suman a un entorno ya debilitado por décadas de bloqueo, prolongados apagones, escasez de alimentos y medicinas, y una economía con baja productividad.
La Oficina de Derechos Humanos instó a todos los Estados a levantar “medidas sectoriales unilaterales” que, según dijo, tienen repercusiones indiscriminadas en la población civil. Además, la ONU afirmó que cooperará con las autoridades cubanas y otras partes interesadas para evaluar el impacto de estas restricciones y buscar vías para mitigar sus efectos.
La crisis energética y la escasez de combustible han provocado efectos colaterales significativos en sectores como el transporte y el turismo, con aerolíneas ajustando o suspendiendo vuelos por la falta de combustible. Paralelamente, varios países, incluido México, han enviado ayuda humanitaria a la isla para paliar algunas carencias básicas.
La ONU reafirmó su llamado al respeto del estado de derecho y los derechos humanos mientras continúa el análisis de la situación en Cuba, que enfrenta uno de sus momentos más complejos en años debido a la combinación de políticas internacionales, dificultades económicas internas y restricciones energéticas.