
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó este martes la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, al tiempo que expresó su disposición a dialogar con el Gobierno de Donald Trump para restablecer una oficina de monitoreo en ese país, de donde su personal fue expulsado en febrero de 2024.
La portavoz del organismo, Ravina Shamdasani, informó en Ginebra que la ONU está abierta a conversaciones con las autoridades estadounidenses para regresar al terreno, aun cuando mantiene un desacuerdo de fondo con la operación militar que derivó en la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Shamdasani subrayó que resulta inaceptable invocar la defensa de los derechos humanos como argumento para justificar una intervención de carácter militar y advirtió que no debe presentarse este tipo de acciones como mecanismos de protección a la población civil.
En ese sentido, alertó que la actuación de Washington genera un precedente que debilita la seguridad global, al enviar el mensaje de que las potencias pueden actuar sin límites ni consecuencias.
La portavoz agregó que este tipo de acciones erosiona los mecanismos multilaterales existentes, en particular el sistema de Naciones Unidas, concebido para prevenir conflictos internacionales de gran escala.
Durante la misma comparecencia, el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Jens Laerke, señaló que, pese a la gravedad del escenario político, las condiciones de vida de la mayoría de la población venezolana no han variado de manera inmediata.
Recordó que, según estimaciones de la ONU, cerca de ocho millones de personas en Venezuela —aproximadamente una cuarta parte de la población— presentan necesidades humanitarias, especialmente en áreas como alimentación, nutrición, educación y atención sanitaria.
Laerke precisó que estas carencias responden a limitaciones estructurales del Estado para garantizar servicios básicos durante varios años consecutivos.
Por su parte, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) indicó que, hasta el momento, los acontecimientos recientes no han generado desplazamientos masivos de personas en las zonas fronterizas del país.