La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que la creciente desinformación se ha convertido en una seria amenaza para la confianza pública en las vacunas, lo que podría poner en riesgo los programas de inmunización a nivel global.
Durante su más reciente reunión, el Grupo Estratégico Consultivo de Expertos en Vacunación (SAGE) señaló que, además de los desafíos tradicionales, ahora se suman la difusión de información falsa o distorsionada y la incertidumbre sobre el financiamiento para la investigación y el desarrollo de nuevas vacunas.
El organismo advirtió que combatir la desinformación y proteger la confianza de la población serán prioridades clave para el año 2026. Según explicó Kate O’Brien, el contexto actual está marcado por cambios profundos, influenciados por conflictos, dificultades económicas y recortes presupuestarios.
En este escenario, la experta subrayó que la pérdida de confianza podría provocar retrocesos importantes, incluso llevando a algunos países a replantearse la financiación de sus programas de vacunación.
Después de que Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud de Estados Unidos, hiciera declaraciones antivacunas y difundiera afirmaciones que vinculan las vacunas con el autismo, un análisis de la OMS publicado en diciembre reafirmó la ausencia de relación entre vacunas y este trastorno neurológico.
"Las vacunas no causan autismo y nunca lo causaron", reiteró O’Brien, recordando que las vacunas salvaron 154 millones de vidas en los últimos 50 años.
El Grupo Estratégico Consultivo de Expertos (SAGE) de la Organización Mundial de la Salud también manifestó inquietud por la continua circulación del virus de la poliomielitis en su forma salvaje, especialmente en Pakistán y Afganistán. A esto se suma la detección del poliovirus tipo 2 en África, una variante vinculada a cepas utilizadas en vacunas orales.
Según advirtió Anthony Scott, los conflictos en Oriente Medio podrían favorecer una mayor propagación del virus, lo que complicaría los esfuerzos internacionales para lograr su erradicación definitiva.
En relación con el covid-19, el SAGE recomendó evaluar la aplicación de vacunas de manera regular dos veces al año en los grupos más vulnerables, debido a que la protección inmunológica tiende a disminuir después de seis meses.