
Europa enfrenta una ola de calor extrema que ha encendido las alertas sanitarias en varios países, mientras Francia reporta alrededor de 1,000 muertes adicionales desde el 24 de junio, según datos preliminares de las autoridades de salud pública.
La cifra, aún no consolidada, refleja un aumento de fallecimientos por encima de los promedios habituales y afecta principalmente a personas mayores de 65 años, grupo que concentra cerca del 85 % de los casos reportados durante el episodio de calor.
Las regiones francesas bajo mayor presión han sido Isla de Francia, Nueva Aquitania, Bretaña, Centro-Valle de Loira, Normandía y Países del Loira, donde las temperaturas extremas elevaron la demanda de servicios médicos y de emergencia.
La emergencia también impacta al resto del continente. La Organización Mundial de la Salud informó que Europa acumula más de 1,300 muertes adicionales vinculadas a las altas temperaturas desde el 21 de junio, mientras unos 150 millones de personas permanecen expuestas a calor extremo.
Alemania, Austria, Polonia, República Checa y Hungría también enfrentan condiciones severas, con récords de temperatura, afectaciones en servicios básicos, fallas en el transporte y mayor presión sobre los sistemas sanitarios.
Aunque algunas zonas comienzan a salir de los niveles más altos de alerta, los organismos meteorológicos advierten que el calor persistirá en varias regiones del este europeo, acompañado en algunos casos de tormentas.
La OMS ha reiterado que estos episodios son cada vez más frecuentes e intensos, por lo que llamó a reforzar las medidas de prevención, protección de poblaciones vulnerables y adaptación de los sistemas de salud ante eventos climáticos extremos.