Nuestro turismo y la guerra de los carapálidas

Tal que, mientras en FITUR MADRID 2026 volaba alto una dominicanidad expresada en aterrizadas inversiones para el sector turístico, uno confirmaba que el mundo sigue cada vez más “patas arriba”, -como Alemania en 1933 pero con redes-, ahora, con un pleito mayor, que esta vez no es cosa de acoso del ogro cara pálida o el monstruo de naranja (Trump) contra su patio trasero sin opciones, sino que es también un asunto también contra los cara pálidas de la vieja Europa, más Canadá, tan humillado todos.

Paradojas de la vida. Mientras se enteraba uno que este año serán invertidos 4,600 millones de dólares en el sector turismo; dos mil trescientos millones el Banco Popular, US$1,200 millones Banreservas y US$1,100 millones BHD; y Miches es ya la joya de la corona turística, y Pedernales arranca con una administración que liderará el Grupo Punta Cana; y a partir de los próximos Juegos Centroamericanos será Santiago nuestra provincia turística deportiva por excelencia (el deporte será su playa, su mejor turismo)… y aquí en FITUR todas son buenas noticias; en Davos, Suiza, se confirma que peligra la paz del mundo.

Hasta enero pasado, mi dilecto Cabral decía: “Que llueva, el mundo está en peligro/, cuidado hombre pequeño/, los grandes se han reunido”, pero resulta que al Facundo la realidad lo ha vencido, y ahora, son los ricos en apuros los que se han reunido en Davos a contarse sus penas, y ver qué hacer con este emperador entre Nerón y Calígula, que al paso que va, podría terminar nombrando a su caballo como Senador de la República. Cosas peores ha hecho.

Todo esto ocurre, mientras República Dominicana, la envidiada por su estabilidad política y económica, con su sistema financiero fuerte y confiable, y su liderazgo turístico,  la investigadora de OXFAM, Rosa Cañete, nos recuerda que el uno por ciento más rico de la población dominicana concentra ingresos equivalentes a los de 8 millones de personas, y se lamentade que nuestro maravilloso crecimiento económico no se exprese de igual forma, con igual ritmo, en la disminución de la pobreza y el aumento de las oportunidades. That is the question.

Las bondades de este boom turístico y económico deben llegar hasta los más necesitados para, con trabajo, solidaridad, orden y servicios públicos, hacerlos partícipes de esta fiesta de buenas nuevas que son nuestro turismo y nuestro sistema financiero.