
Así, como no debe uno olvidar “los muertos de su felicidad”, ni los duendes de su alegre paz; así también, aterrizados en el milagro del turismo dominicano, es de justo dejar cronicantar a las estadísticas del sector a diciembre 2025.
Veamos: Cerca de doce millones de visitantes. Más de once mil 200 millones de dólares de ingreso a la economía. En general, la actividad de viajes y turismo aportó más de 20 mil millones de dólares, equivalente al 15.8 por ciento del PIB. Eso se llama triunfar sin ningún cigarrillo “Nacional”, sólo con sueños, visión y trabajo, mucho trabajo.
Visión de un presidente, después de los sueños de Frank Rainieri hechos realidad desde Punta Cana hace ahora mil años, y esa bendita vocación de futuro e innovación, que don Alejandro Grullón logró impregnarle al Banco Popular, que acaba de consolidar su liderazgo en el sector turístico, cerrando con US$1,900 millones su cartera turística durante el 2025.
Entre muchos otros, el duende mayor de este milagro turístico dominicano, que el mundo nos reconoce en la FITUR de Madrid, Frank Rainieri, demostró que las cosas para ser posibles no tienen que ser probables, que para hacer cosas de cuerdos, antes debe existir un loco bendecido (y una musa compañera que le aterrice) que esté convencido de que las mariposas siguen volando en junio, y que las brujas, (como los “Cisnes Negros” del profesor Taleb, que explican el milagro de nuestro turismo), puede que no existan, “pero de que vuelan, vuelan”, y el éxito del Grupo Punta Cana no me deja mentir.
Admitámoslo. Cuando hablan los sueños o el bendito amor, es de mala educación que venga un cerebro a contradecirlo; y nuestro Duarte es el más hermoso ejemplo, pues después de su viaje a Europa, al muy patricio se le ocurrió la locura de soñar una patria y en esa patria estamos, ahora desde los madriles, celebrando en FITUR 2026, el milagro de nuestro turismo, gracias a tantos duendes anónimos y conocidos, y especialmente a las bondades de un país bendecido con unas bellezas naturales que solo superan su hospitalidad y su alma buena.