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Misofonía: la condición que hace que ciertos sonidos resulten insoportables

Misofonia, sensibilidad auditiva transforma la rutina en una sucesión de situaciones incómodas que pueden derivar en angustia.

RCC Noticias
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22 enero, 2026 - 9:24 AM
8 minutos de lectura
Misofonia/ RCC Noticias
Neurociencia
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El ruido de un chicle al masticarse, el golpeteo constante de una birome o el tictac de un reloj pueden pasar inadvertidos para la mayoría. Sin embargo, para quienes padecen misofonía, estos sonidos cotidianos provocan reacciones intensas que alteran profundamente su vida diaria.

No se trata de simple irritación, sino de una respuesta automática del sistema nervioso que escapa al control consciente.

Esta sensibilidad auditiva transforma la rutina en una sucesión de situaciones incómodas que pueden derivar en angustia, evitación social e incluso cambios drásticos en hábitos laborales o personales.

Qué es la misofonía y por qué ocurre

La misofonía es una intolerancia específica a ciertos sonidos repetitivos o producidos por otras personas, que desencadena respuestas emocionales y físicas desproporcionadas. Aunque el término fue acuñado en 2001, la investigación científica se consolidó recién en la última década y en 2022 se logró una definición consensuada para su estudio y diagnóstico.

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Fuente Externa

Según la Cleveland Clinic, podría afectar a cerca del 20 % de la población, aunque sigue siendo una condición poco reconocida y frecuentemente subdiagnosticada.

Heather Hansen, investigadora de The College of William & Mary, explica que la misofonía implica una dificultad para filtrar ruidos de fondo que otras personas logran ignorar sin esfuerzo.

Reacciones que van más allá de la molestia

Las respuestas ante los sonidos desencadenantes pueden ser intensas y variadas. No solo afectan el estado emocional, sino también el cuerpo, activando mecanismos de alerta similares a los del estrés extremo.

Entre las reacciones más frecuentes se encuentran:

  • Irritación inmediata o enojo desproporcionado
  • Ansiedad intensa o necesidad urgente de escapar del lugar
  • Aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial
  • Sudoración y palpitaciones
  • Conductas de evitación, como dejar reuniones o espacios públicos

En los casos más severos, algunas personas modifican su vida social, evitan comer fuera de casa o incluso cambian de empleo para reducir la exposición a sonidos desencadenantes.

Avances en la investigación y desafíos del diagnóstico

La misofonía se presenta con mayor frecuencia en mujeres y suele manifestarse durante la adolescencia. A menudo aparece asociada a otros trastornos neuropsiquiátricos y existen indicios de una posible predisposición familiar, aunque los factores genéticos aún están en estudio.

En el laboratorio de Hansen, los investigadores analizan imágenes cerebrales y respuestas a distintos estímulos sonoros y visuales para entender cómo se activa el cerebro ante estos sonidos. El objetivo es identificar estrategias que permitan reducir el malestar, modificando el contexto o la forma en que se perciben los estímulos.

A pesar de estos avances, la misofonía todavía no está reconocida como diagnóstico independiente en el DSM-5, lo que dificulta su identificación clínica. Actualmente, el abordaje se basa en entrevistas, observación de síntomas y terapias psicológicas, junto con adaptaciones prácticas como el uso de auriculares o cambios en el entorno laboral y educativo.

Comunidad, apoyo y perspectivas a futuro

Las redes sociales y las plataformas en línea han permitido que las personas con misofonía compartan experiencias, estrategias de afrontamiento y reclamen mayor visibilidad. Iniciativas como soQuiet trabajan para promover la concientización y facilitar adaptaciones institucionales.

De cara al futuro, los investigadores apuestan a ampliar la infraestructura científica y acercar los estudios a situaciones reales de la vida cotidiana. El objetivo final es mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta sensibilidad auditiva y fomentar una mayor comprensión social.

Los especialistas recomiendan buscar ayuda profesional cuando la intolerancia al sonido interfiere con la rutina diaria, ya que un abordaje personalizado puede marcar una diferencia significativa.

Fuente: Infobae

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