
Decenas de vehículos sumergidos a pocos metros de la costa de Miami Beach conforman una inusual autopista bajo el mar. Se trata de Reefline, un proyecto que busca atraer fauna marina y recuperar arrecifes de coral perdidos, transformando símbolos de contaminación en estructuras vivas que favorecen la biodiversidad.
El proyecto Reefline ha instalado más de dos decenas de “autos” submarinos a unos seis metros de profundidad y a cerca de 250 metros de la orilla. La ubicación fue elegida para garantizar suficiente luz solar, clave para el crecimiento de los corales, que funcionan como especies fundacionales y facilitan la llegada progresiva de peces y otros organismos.
Según Caminos, los vehículos actúan como “macetas” para los corales. A apenas dos meses de su instalación, ya se observan los primeros crecimientos, gracias al uso de materiales diseñados para favorecer la adhesión biológica. Las esculturas, desarrolladas con apoyo del artista Leandro Erlich, fueron probadas para resistir huracanes.
El objetivo final es crear un arrecife artificial de once kilómetros a lo largo de la costa de Miami Beach, una zona afectada históricamente por la erosión y la pérdida de barreras naturales. Para lograrlo, se estima una inversión de 33 millones de dólares, que se busca mediante alianzas públicas y privadas.
Entre las iniciativas de financiamiento figura la adopción simbólica de esculturas, que llevarán placas con los nombres de los donantes. Personalidades como Gloria Estefan y Emilio Estefan ya participan.

