
El gobierno de México anunció el reforzamiento de la seguridad en zonas turísticas tras el tiroteo ocurrido en las pirámides de Teotihuacán, donde un hombre armado abrió fuego contra visitantes, dejando un turista fallecido y varios heridos.
El ataque, registrado a menos de dos meses del Mundial de la FIFA 2026, encendió las alarmas sobre los protocolos de seguridad en destinos clave, especialmente aquellos que recibirán gran flujo de visitantes durante el evento deportivo que México organizará junto a Estados Unidos y Canadá.

Ante la situación, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que se ordenó incrementar la presencia de fuerzas de seguridad, incluyendo la Guardia Nacional, además de fortalecer los sistemas de vigilancia y controles en sitios arqueológicos y puntos turísticos estratégicos.
Las medidas contemplan la instalación de filtros de acceso más rigurosos, revisión de pertenencias y monitoreo constante mediante cámaras, así como la coordinación con autoridades locales para responder con mayor rapidez ante cualquier incidente. También se busca reforzar la presencia de agentes en horarios de mayor afluencia turística, especialmente en zonas emblemáticas como Teotihuacán.
El hecho generó cuestionamientos a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien reconoció que el lugar carecía de filtros de seguridad adecuados, aunque calificó el ataque como un “incidente aislado”.
El tiroteo ocurrió en un momento en que el gobierno promovía iniciativas para reactivar actividades turísticas en la zona, incluyendo espectáculos nocturnos y experiencias culturales pensadas para visitantes internacionales durante el Mundial, lo que ahora ha obligado a revisar dichos planes bajo criterios más estrictos de seguridad.
Aunque las autoridades han destacado una reducción en los índices de violencia a nivel general, eventos recientes como el repunte de enfrentamientos en Guadalajara han generado preocupación tanto a nivel nacional como internacional.
En respuesta, el gobierno ha desplegado un amplio operativo que incluye más de 100,000 efectivos de seguridad, el uso de tecnología como drones y aeronaves, y la creación de perímetros especiales en aeropuertos, estadios y zonas turísticas clave.
Expertos en seguridad advierten que el desafío no solo radica en proteger los puntos turísticos y sedes del Mundial, sino también en evitar que otras regiones queden desprotegidas, en un contexto donde la violencia vinculada al crimen organizado sigue siendo una amenaza latente en distintas zonas del país.