
La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, fue sometida exitosamente a un trasplante de pulmón, informó este miércoles la Casa Real noruega. La cirugía se llevó a cabo luego de que se agravara la fibrosis pulmonar crónica que le fue diagnosticada hace varios años.
Según un comunicado oficial, la intervención se desarrolló de manera satisfactoria. Arnt Fiane, responsable del Programa de Trasplante de Corazón y Pulmón del Hospital Universitario de Oslo Rikshospitalet, señaló que la evolución inicial de la paciente ha sido positiva.
La heredera al trono permanecerá ingresada durante varias semanas mientras cumple el proceso de recuperación y adaptación al tratamiento requerido tras la operación. Los especialistas supervisan de cerca su evolución para ajustar la medicación, prevenir posibles complicaciones y apoyar su rehabilitación.
El príncipe heredero Haakon reducirá parte de sus compromisos oficiales para acompañar a su esposa durante esta etapa. La Casa Real indicó que ofrecerá nuevas informaciones cuando la princesa reciba el alta médica.
Mette-Marit, de 52 años, había experimentado un deterioro progresivo de su estado de salud debido a la fibrosis pulmonar crónica, enfermedad que provoca daños permanentes en los pulmones y dificulta la capacidad respiratoria.
En diciembre pasado, la Casa Real advirtió sobre el empeoramiento de su condición, mientras que el 5 de junio se confirmó su inclusión en la lista de espera para recibir un órgano compatible. Durante los últimos meses, la princesa redujo considerablemente sus actividades oficiales y llegó a participar en eventos públicos utilizando oxígeno suplementario.
La noticia de que esperaba un trasplante generó una amplia respuesta de solidaridad en Noruega. Medios locales reportaron un notable incremento en el número de ciudadanos inscritos como donantes de órganos durante junio.
La familia real también mostró un fuerte respaldo durante el proceso. El príncipe Haakon suspendió varias actividades oficiales y la princesa Ingrid Alexandra regresó temporalmente desde Australia para acompañar a su madre.
El último año ha estado marcado por importantes desafíos para Mette-Marit, tanto por su delicado estado de salud como por diversas controversias familiares. Sin embargo, el éxito de la intervención representa una señal alentadora para la familia real noruega y para quienes han seguido de cerca su situación médica.