El director de tecnología de Meta, Andrew Bosworth, admitió que la compañía manejó de forma deficiente la implementación de su nueva división de inteligencia artificial, en medio de una reorganización interna que ha provocado malestar entre empleados y cuestionamientos sobre el rumbo de la empresa.
De acuerdo con un reporte de Wired, Bosworth reconoció en un comunicado interno que Meta hizo un trabajo “desastroso” al explicar la visión de la nueva unidad, así como la forma en que los trabajadores serían apoyados en medio de los cambios estructurales.
La división de inteligencia artificial aplicada fue creada en marzo e integró a unos 6,500 ingenieros y gerentes de producto, alterando de manera abrupta la estructura de gestión que hasta entonces ofrecía mayor estabilidad a varios equipos dentro de la compañía.
En su mensaje, Bosworth admitió que Meta debilitó la confianza de los empleados sobre si sus conocimientos específicos serían valorados, si podrían crecer profesionalmente y si realmente tendrían impacto dentro de la nueva estructura.
El ejecutivo de Meta señaló que la compañía no logró explicar con claridad la visión detrás de la reorganización, ni ofrecer una imagen precisa de cómo los empleados serían respaldados durante la transición hacia una estrategia más centrada en inteligencia artificial.
“Hemos socavado la confianza de que su experiencia y contribuciones específicas serán valoradas, de que podrán crecer y avanzar en su carrera y de que este es un lugar donde realmente pueden tener impacto”, reconoció Bosworth, según el reporte.
A pesar de las críticas internas, el director de tecnología insistió en que la inteligencia artificial no está diseñada para reemplazar directamente a los trabajadores, aunque advirtió que las personas con mayor dominio de estas herramientas podrían tener una ventaja laboral.
En ese sentido, Bosworth citó una frase que resume la preocupación de muchos empleados: “La IA no te quitará el trabajo, pero alguien que sepa de IA podría”, en referencia al peso creciente de estas capacidades dentro de la industria tecnológica.
La reorganización se produce en un momento en que Meta busca acelerar su desarrollo en inteligencia artificial, competir con otras grandes tecnológicas y reorganizar equipos para responder con mayor rapidez a los cambios del mercado.
Como respuesta al deterioro de la moral interna, Meta anunció medidas para mejorar el ambiente laboral, incluyendo más refrigerios y bocadillos en sus micrococinas, mayores presupuestos para viajes y eventos sociales, y la recuperación de algunos beneficios laborales.
Estas acciones forman parte de un esfuerzo más amplio de los ejecutivos de Meta, incluido Mark Zuckerberg, para recomponer la confianza de los empleados después de reestructuraciones, despidos y cambios acelerados vinculados a la apuesta por la inteligencia artificial.
Bosworth prometió mayor estabilidad en los equipos, mejor comunicación sobre los objetivos de la compañía y una atención más clara al desarrollo profesional de los trabajadores afectados por la reorganización.
Por su parte, el vicepresidente Maher Saba informó que empleados que fueron trasladados a la nueva división podrán postularse a otros puestos dentro de Meta, una medida que busca dar mayor flexibilidad a quienes no se sienten alineados con sus nuevas funciones.
El caso refleja los desafíos que enfrentan las grandes empresas tecnológicas al intentar integrar la inteligencia artificial en sus operaciones, especialmente cuando los cambios se ejecutan de forma rápida y afectan carreras, jerarquías y expectativas laborales.
Aunque Meta mantiene su apuesta por la IA como eje central de su futuro, la admisión de Bosworth evidencia que el éxito de esa transición no dependerá solo de inversión y talento técnico, sino también de comunicación interna, liderazgo y confianza organizacional.