Ya en el banquillo, el capitán albiceleste arrojó sus botines y se puso a llorar ante la que puede ser su última participación en la Copa América.
Messi inició una carrera y notó inmediatamente lo que parecía un problema muscular. Acabó en el suelo, rápidamente sintió dolor y levantó la mano mirando al banquillo.
Los servicios médicos de la Albiceleste le atendieron, pero no pudo continuar.
En esa ocasión, volvió al verde cojeando levemente, con problemas para correr y probándose con cautela. Poco después llegó el descanso y en la reanudación volvió a jugar antes de lesionarse definitivamente.
Ya en la banca, Messi, de 37 años, se puso también hielo en el tobillo.
Los fans de Argentina le despidieron con gritos de héroe y «¡Messi, Messi!» se escuchó por todo el Hard Rock Stadium de Miami (EE.UU.).