
El papa Francisco envío este sábado un nuevo mensaje desde el hospital Gemelli, donde permanece hospitalizado hace tres semanas advirtió, en el cual advirtió que: “una sociedad justa no se construye eliminando a los no nacidos indeseados” o a ancianos y enfermos dependientes.
El Pontífice dirigió este mensaje para el ‘Movimiento Para la Vida’, cuyos miembros se encuentran reunidos en Roma para celebrar su 50 aniversario. Esta es una institución cuyo objetivo es “defender la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural”, es decir, contraria al aborto o a la eutanasia.
El discurso, está fechado del 5 de marzo en el hospital Gemelli de Roma, donde se encuentra el Papa, fue leído en su nombre por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, durante una misa en la basílica de San Pedro.
“Lamentamos que no podáis encontrar al Santo Padre como estaba previsto, pero nos sentimos profundamente unidos a él y rezamos por su salud. El Papa no obstante ha escrito un mensaje para la ocasión, que ahora me honra leer”, empezó el purpurado ante los fieles.
Francisco, en su mensaje, agradece la labor de esta asociación con “las madres con embarazos difíciles o imprevistos”, máxime cuando en las últimas décadas se ha “difundido lamentablemente la cultura del descarte” de las personas más vulnerables de la sociedad, lamenta.
“Por eso se necesitan más que nunca personas de toda edad que se esfuercen concretamente en el servicio de la vida humana, sobre todo cuando es más frágil y vulnerable, porque es sagrada, creada por Dios para un destino grande y hermoso”, escribe el Pontífice.
Para acto seguido agregar: “Y porque una sociedad justa no se construye eliminando a los no nacidos indeseados, a los ancianos no autónomos o a los enfermos incurables”.
Por eso, el Santo Padre agradeció a los miembros de dicho movimiento por haber “renovado su ‘sí’ a la civilización del amor” conscientes, dijo, de que “liberar a las mujeres de las condiciones que las empujan a no dar a luz a su propio hijo es un principio de renovación de la sociedad civil”.
“Hoy está a la vista de todos que la sociedad está estructurada en las categorías del poseer, del hacer, del producir o del parecer. Vuestro compromiso, en armonía con el de toda la Iglesia, indica un proyecto distinto que pone en el centro a la dignidad de la persona y prioriza al más frágil”, apuntó.
Porque el concebido, el feto o el niño no nacido, “representa por excelencia a todo hombre y mujer que no cuenta, que no tiene voz”.
“Ponerse de su lado significa solidarizarse con todos los descartados del mundo”, sostuvo.
Francisco llamó al Movimiento a “seguir apostando por las mujeres, por su capacidad de acogida, de generosidad y su valentía” porque, subrayó, “deben poder contar con el apoyo de toda la comunidad civil y eclesiástica”.
Por eso, los Centros de Ayuda para la Vida, sedes de esta organización para ayudar a mujeres que viven una gestación difícil, “pueden convertirse en un punto de referencia para todos”, terminó el Papa.