Médicos Sin Fronteras suspende atención médica en Bel-Air por aumento de la violencia en Haití

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) informó este jueves la suspensión de sus servicios en una clínica ubicada en un sector conflictivo de Puerto Príncipe, debido a los constantes enfrentamientos entre la policía haitiana y grupos armados.

La decisión afecta gravemente al barrio marginal de Bel-Air, donde MSF brindaba la única atención médica disponible, asistiendo a miles de personas cada mes. La zona se encuentra mayormente bajo el control de la banda Krache Dife, integrante de la coalición criminal Viv Ansanm, cuyo nombre significa “Viviendo Juntos”.

Según explicó la organización, los choques armados ocurridos el martes obligaron a siete voluntarios comunitarios a permanecer atrapados dentro de la clínica durante varias horas. Además, MSF confirmó que un exvoluntario fue herido de gravedad y falleció frente a las instalaciones.

En un comunicado, la entidad señaló que este hecho no constituye un incidente aislado y recordó que desde el inicio de sus operaciones en Bel-Air, en 2022, ha tenido que interrumpir sus servicios en varias ocasiones por razones de seguridad.

En octubre pasado, MSF también anunció el cierre de su centro de atención de emergencia en otra zona de la capital haitiana, como consecuencia del deterioro de la seguridad, en un contexto donde aproximadamente el 90 % de Puerto Príncipe estaría bajo control de bandas armadas.

Actualmente, cerca del 60 % de los centros de salud de la capital permanecen cerrados o inoperantes, incluido el Hospital General de Haití. Datos de Naciones Unidas indican que entre julio y septiembre al menos 1,247 personas murieron y otras 710 resultaron heridas a causa de la violencia en el país.

La crisis también ha provocado el desplazamiento de más de 1.4 millones de personas en los últimos años. Mientras tanto, una misión respaldada por la ONU y encabezada por fuerzas policiales de Kenia apoya a la policía haitiana en el combate a las bandas, aunque enfrenta limitaciones de personal y financiamiento y se encamina a transformarse en una fuerza con capacidad directa para arrestar a miembros de pandillas.