
La llamada “curva de la felicidad” se rompe. Investigaciones recientes revelan que el malestar emocional ya no alcanza su punto crítico en la mediana edad, sino en la juventud, donde se registran los índices más altos de ansiedad, depresión y problemas de sueño.
De acuerdo con datos de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), más del 60 % de los jóvenes en España sufrió ansiedad o síntomas depresivos durante el último año; un 55 % llegó a pensar en el suicidio y un 43 % experimentó dificultades frecuentes para dormir.
Maite Garaigordobil, catedrática de Evaluación y Diagnóstico Psicológicos de la Universidad del País Vasco, advirtió que la salud mental juvenil debe ser considerada un problema estructural y no coyuntural. En ese sentido, urgió a diseñar políticas públicas en los ámbitos educativo, sanitario, laboral y familiar que garanticen apoyo efectivo a las nuevas generaciones.