
El coordinador de El Sol de la Mañana, Julio Martínez Pozo, afirmó que los procesos de transición política suelen “quemar” a quienes los lideran, especialmente cuando se producen luego del colapso de una dictadura. Al analizar experiencias históricas, sostuvo que, aunque sean exitosas, estas transiciones suelen dejar “achicharrados” a sus protagonistas en lo inmediato.
Como referencia central, citó el caso dominicano después del ajusticiamiento de Rafael Trujillo.
“La transición maestra de todas las transiciones se dio en República Dominicana con una dictadura colapsada, con un dictador ajusticiado”, señaló. Explicó que Joaquín Balaguer encabezó ese proceso, pero “salió muy mal de la transición” y quedó “prácticamente descartado para el ejercicio de cualquier función pública”.
Martínez Pozo recordó que Balaguer terminó asilado en la Nunciatura Apostólica y fue responsabilizado del intento de golpe al Consejo de Estado, aunque luego logró recuperarse con el cambio del contexto internacional.
El comunicador estableció un paralelismo con España, indicando que Adolfo Suárez condujo de forma magistral los primeros meses de la transición, pero “cuando sale del poder su figura está totalmente deprimida”. “También salió totalmente achicharrado de la transición”, enfatizó.
No obstante, explicó que existen transiciones “más bonitas”, que no provienen del colapso, sino de regímenes que deciden organizar su salida. Mencionó el caso chileno, donde la dictadura de Augusto Pinochet “avisora el futuro” y se integra al proceso para evitar “un final trágico”.
Asimismo, citó la Revolución de los Claveles en Portugal, en 1974, como una transición “hermosa” y no sangrienta. En ese caso, dijo, el propio régimen comprendió que debía “colocar sus colchones” y ceder poder para evitar una salida violenta.
Otro ejemplo fue Sudáfrica. Martínez Pozo explicó que el apartheid no colapsó, sino que el último presidente blanco, Frederik de Klerk, encabezó la transición al legalizar al Congreso Nacional Africano y liberar a Nelson Mandela.
Sobre la llegada de Mandela al poder, destacó su rol conciliador. “No llegó un negro a pedirle cuenta a los blancos por todos los años del apartheid”, dijo, sino a “ser un avalador de ese proceso de transición” y buscar la unidad nacional.
En conclusión, Martínez Pozo sostuvo que “el que ha encabezado transiciones y el que ha estado en las transiciones, las transiciones lo han quemado”, salvo cuando el propio régimen, sin colapsar, organiza su salida. Para el analista, la historia demuestra que el costo político inmediato de conducir estos procesos suele ser alto, aunque el servicio prestado resulte invaluable.