
El coordinador del programa El Sol de la Mañana, Julio Martínez Pozo, afirmó que el crecimiento de los productos conocidos como “línea blanca” en los supermercados forma parte de una tendencia del mercado, pero advirtió que su comercialización debe estar sujeta a regulaciones estrictas y a la vigilancia de las autoridades.
Durante su intervención en el espacio, Martínez Pozo sostuvo que el principal problema no radica en la existencia de estos productos, sino en la posibilidad de que se comercialicen sin cumplir con los requisitos legales.
“Lo que hay es que insistir en la necesidad de unas autoridades que jueguen su papel y que no permitan bajo ninguna circunstancia que artículos sin el registro sanitario correspondiente estén en anaqueles”, expresó.
Precios bajos
El comunicador explicó que la popularidad de la llamada “línea blanca” responde, en parte, a que permite abaratar costos para los consumidores, ya que elimina parte del valor asociado a las marcas comerciales. “Es verdad que hay un abaratamiento de los productos y que eso permite que muchas personas puedan acceder a esos artículos a más bajo precio”, señaló.
En ese sentido, explicó que cuando un consumidor compra una marca reconocida no solo adquiere el contenido del producto, sino también el prestigio que la acompaña.
No obstante, Martínez Pozo advirtió que el modelo puede generar situaciones de competencia desleal dentro del propio mercado. Según explicó, las marcas suelen pagar por espacios privilegiados de exhibición en los supermercados, como los cabezales de góndola, mientras que los productos propios de los establecimientos no asumen ese costo.
A pesar de estas distorsiones, el coordinador de El Sol de la Mañana señaló que se trata de prácticas propias de una economía de libre comercio. “Esta es una sociedad de libre comercio y esa práctica no va a desaparecer, ni aspiro a que desaparezca. Lo que sí debemos estar conscientes es que eso hay que regularlo”, manifestó.
Como ejemplo de regulación del mercado, citó decisiones adoptadas recientemente por la Unión Europea para evitar que los consumidores sean inducidos a error sobre la naturaleza de los productos. “La Unión Europea dispuso que carne se le va a llamar nada más a lo que sea carne.