
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio reafirmó este martes el apoyo de su país a la estabilidad y seguridad de Haití tras reunirse con el primer ministro haitiano, Alix Fils-Aimé en Washington.
Según las declaraciones atribuidas al viceportavoz del Departamento de Estado Tommy Pigott, Rubio valoró los avances en el despliegue de la Fuerza de Supresión de Pandillas y reiteró la necesidad de que se cumplan su mandato sin demora.
"El secretario Rubio elogió el liderazgo del Primer Ministro en un momento en que las fuerzas de seguridad amplían su presencia y su coordinación", declaró Pigott a través de comunicado.
Pigott afirmó que Marco Rubio destacó las mejoras en materia de seguridad que ha allanado Haití en el camino a sus elecciones que está prevista a celebrarse una primera vuelta el próximo 30 de agosto.
El secretario Rubio corroboró el apoyo de la Administración a una renovación plurianual de la ley HOPE/HELP para respaldar los esfuerzos de estabilización.
La legislación HOPE (Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement) y su posterior expansión HELP (Haiti Economic Lift Program) permiten que productos textiles y de confección fabricados en Haití ingresen al mercado estadounidense con preferencias arancelarias, lo que ha convertido al sector en uno de los principales motores económicos del país.
Estas facilidades han ayudado a crear decenas de miles de empleos y a atraer inversión extranjera en un contexto marcado por crisis políticas, violencia de pandillas y una profunda fragilidad institucional.
El programa que venció el 30 de septiembre de 2025, permitía exportaciones libres de aranceles de prendas de vestir producidas en Haití hacia el mercado de Estados Unidos.
Las importaciones de textiles producidas a través del HOPE/HELP constituyen toda una cadena de valor que incluye los puertos de entrada de materias primas, transportistas, puertos de exportación, navieras estadounidenses, así como fábricas de telas, etiquetas, cartón e hilos de coser, los cuales se verían afectados, en especial en la República Dominicana, además de las divisas que generan.
El acuerdo, vigente desde 2006 y ampliado tras el terremoto de 2010, atrajo a fabricantes estadounidenses de ropa y generó decenas de miles de empleos en el país más pobre del hemisferio occidental, llegando a ocupar 60,000 trabajadores en 2021.