Advierte que, aunque una reforma del 1.5 % del PIB podría proporcionar un respiro temporal, no solucionará el problema fiscal del país, ya que se prevé que el Gobierno aumente el gasto en la misma proporción.
También, en un plazo de dos a tres años, según Díaz, se volverá a discutir sobre el déficit y la deuda, una tendencia que se ha repetido en las reformas de los últimos 20 años.
El Ministerio de Hacienda ha planteado que los objetivos de la reforma son aumentar el gasto y evitar un crecimiento continuo de la deuda, lo cual, según Díaz, son metas contrapuestas. Para lograr estos objetivos, el Gobierno debe incrementar el gasto en 110,500 millones anuales adicionales.
La reforma se centra en la protección social, la inversión pública y la simplificación del sistema tributario. Sin embargo, el Gobierno ha dejado claro que la reforma del Estado no implica una reducción del tamaño del Estado, lo que sugiere que el gasto público se mantendrá constante.