El consumo regular de frutos secos se ha consolidado como una de las recomendaciones más respaldadas por la ciencia para proteger la salud cardiovascular y mejorar la función cerebral. Diversos estudios citados por Euronews señalan que incluir estos alimentos en la dieta diaria puede reducir el riesgo de muerte prematura, mejorar la memoria y fortalecer el sistema circulatorio.
Estos beneficios se deben a su alto contenido de grasas saludables, antioxidantes, fibra, vitaminas y minerales, nutrientes que contribuyen a proteger las células del daño oxidativo, mejorar la circulación sanguínea y favorecer el funcionamiento del cerebro.

Las nueces pecanas destacan por su elevado contenido de polifenoles y antioxidantes, compuestos que ayudan a reducir el daño oxidativo en la sangre. Este efecto contribuye a mejorar el perfil lipídico y a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Las nueces son consideradas uno de los frutos secos más completos desde el punto de vista nutricional. Son el único fruto seco con reconocimiento oficial por su capacidad para reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, gracias a su alto contenido de ácido alfa-linolénico (ALA), un tipo de omega-3 de origen vegetal.
Entre sus principales beneficios se destacan:
Consumir alrededor de 30 gramos al día puede generar mejoras significativas en la salud del corazón y el funcionamiento cerebral.

Las almendras son una excelente fuente de vitamina E, fibra y grasas saludables. Estos nutrientes ayudan a proteger las células cerebrales del envejecimiento y contribuyen a mantener un sistema cardiovascular saludable.
Además, favorecen el control de la glucosa en sangre, ayudan a mantener un peso saludable y fortalecen la microbiota intestinal, lo que impacta positivamente en la salud general y el bienestar mental.

Los pistachos aportan proteínas, antioxidantes, vitaminas del grupo B y ácido fólico, nutrientes esenciales para el funcionamiento del cerebro y la regeneración celular.
Estos compuestos favorecen la producción de glóbulos rojos, mejoran la función cognitiva y ayudan a mantener niveles adecuados de energía. También contribuyen a reducir la inflamación, un factor asociado a enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas.
El valor nutricional de los frutos secos los convierte en una herramienta fundamental para prevenir enfermedades. Su contenido en grasas insaturadas, antioxidantes y minerales protege el corazón, mejora la memoria y fortalece el organismo.
Consumidos con moderación, preferiblemente naturales y sin sal añadida, pueden:
Incorporar una pequeña porción diaria de frutos secos en la alimentación es una estrategia sencilla y eficaz para cuidar tanto el corazón como el cerebro.
Fuente: Infobae.