Nadie jamás ha llegado tan lejos como los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. Literalmente. Este lunes, a las 19.56 hora peninsular española, la nave Orión en la que viajan superó los 400.171 kilómetros de distancia desde la Tierra, récord establecido por el Apolo 13 en 1970.
El hito se produjo previamente al que fue sin duda el punto culminante de la misión Artemis II, el vuelo alrededor del lado oculto de la Luna,
«Honramos los extraordinarios esfuerzos y hazañas de nuestros predecesores en la exploración espacial humana», dijo Hansen al centro de control tras batir el logro del Apolo 13.
«Continuaremos nuestro viaje aún más lejos en el espacio antes de que la Madre Tierra logre traernos de vuelta a todo lo que apreciamos, pero, sobre todo, elegimos este momento para desafiar a esta generación y a la siguiente a que se aseguren de que este récord no sea duradero», continuó.
El comandante Reid Wiseman destacó que había visto «cosas que ningún ser humano había visto antes, ni siquiera en el programa Apolo».
En un momento muy emotivo, Hansen pidió con la voz entrecortada, como portavoz de su equipo, que se bautice dos cráteres lunares de 'reciente' creación, visibles a simple vista para ellos: uno con el nombre de Integrity, como la nave en la que viajan; y otro como Carroll en honor a la difunta esposa del comandante, Wiseman, quien falleció de cáncer en 2020.
Era enfermera de cuidados intensivos neonatales y madre de las dos hijas del astronauta. Al terminar de hablar, los cuatro astronautas se abrazaron entre lágrimas y se guardó un minuto de silencio en el centro de control.
Realmente, fue un día intenso para la tripulación de Artemis II. Los astronautas comenzaron los preparativos para el sobrevuelo lunar, el primero desde el Apolo 17 en 1972, con la canción 'Good Morning', de Mandisa y TobyMac, que sonó mientras despertaban a tan solo 30.200 kilómetros de la Luna.
También recibieron un mensaje especial que el astronauta del Apolo 8 y del Apolo 13, Jim Lovell, grabó para la misión antes de su fallecimiento en 2025: «¡Hola, Artemis II! ¡Bienvenidos a mi antiguo vecindario! Cuando Frank Borman, Bill Anders y yo orbitamos la Luna en el Apolo 8, la humanidad tuvo la primera visión cercana de la Luna y una perspectiva de nuestro planeta que inspiró y unió a personas de todo el mundo. Me enorgullece pasarles el testigo. Es un día histórico y sé lo ocupados que estarán
El 14 de abril de 1970, Lovell, Jack Swigert y Fred Haise, los astronautas del Apolo 13, alcanzaron el punto más distante de la Tierra hasta la fecha por una accidentada carambola. La nave Odisea (Odyssey) no pudo aterrizar en la Luna por la explosión de uno de sus tanques de oxígeno -de ahí el famoso «Houston, tenemos un problema»- y se vio obligada a seguir una trayectoria de emergencia más allá de la órbita lunar. Por suerte, a pesar de los graves problemas, los astronautas pudieron regresar sanos y salvos a casa.
El récord de hace 56 años fue pulverizado ayer por Artemis II, aunque esta vez se ha conseguido en un sobrevuelo perfectamente calculado, una hazaña que fue retransmitida en directo por la NASA, seguida por millones de personas de todo el mundo. La nave alcanzó su distancia máxima de la Tierra a la 1.07 de la madrugada del martes: 406.772 km, unos 6.600 km más que el Apolo 13.
El sobrevuelo, de aproximadamente siete horas de duración, abarcó el período en que la nave espacial Orión estuvo lo suficientemente cerca de la Luna como para que la tripulación pudiera realizar observaciones detalladas de las características geológicas de la superficie lunar, que comentaron en tiempo real y en directo con la torre de control en Houston y con la responsable científica de la misión, Kelsey Young.
En su periplo, pudieron localizar los lugares de aterrizaje de las misiones Apolo 12 y 14 en la cara visible del satélite. También apreciaron Mare Orientale, un enorme cráter formado hace 3.800 millones de años por el impacto de un meteorito, situado en parte en el lado oscuro, que es uno de los principales objetivos científicos de la misión. Las observaciones se llevaron a cabo en parejas y por turnos de entre 55 y 85 minutos: mientras uno tomaba fotos con modernas cámaras Nikon, el otro describía a los responsables de control qué estaban viendo. «Cuanto más miro la Luna, más marrón se ve», dijo en una de sus intervenciones Koch, quien detalló que nuestro satélite se asemejaba a la pantalla de una lámpara «con agujeros muy brillantes, como hechos por una aguja».
«Cuando lanzamos esta misión hacia la Luna, dije que no abandonaríamos la Tierra. Y así fue. Exploraremos. Construiremos naves. Volveremos a visitarla»
Unos minutos antes de lo previsto, sobre las 00.45, Orión perdió la comunicación con tierra durante unos 40 minutos. Durante este tiempo, la Luna bloqueó las señales de radio necesarias para que la Red del Espacio Profundo mantuviera contacto con la nave espacial.
En esos minutos de silencio, Orión alcanzó su punto más cercano a la Luna (6.530 km), y tan solo cinco minutos después, el punto más lejano a la Tierra.
«Es maravilloso volver a tener noticias de la Tierra», dijo Koch cuando se reestablecieron las comunicaciones con el control en tierra. «A Asia, África y Oceanía, les decimos que les estamos mirando. Los escuchamos. Pueden mirar al cielo y ver la Luna ahora mismo. Nosotros también los vemos. Cuando lanzamos esta misión hacia la Luna, dije que no abandonaríamos la Tierra. Y así fue. Exploraremos. Construiremos naves. Volveremos a visitarla.
Construiremos bases científicas. Conduciremos vehículos exploradores, haremos radioastronomía, fundaremos empresas. Impulsaremos la industria, inspiraremos. Pero, en última instancia, siempre elegiremos la Tierra. Siempre nos elegiremos los unos a los otros», sentenció.
Pero aún no había terminado el trabajo. Hacia el final de su observación, la tripulación presenció un espectáculo sin igual: un eclipse solar desde el espacio provocado por la alineación de Orión, la Luna y el Sol.
Los astronautas fueron testigos de cómo el Sol desaparecía tras la Luna durante casi una hora. Durante este periodo, observaron nuestro satélite prácticamente oscurecido y aprovecharon el momento para analizar la corona solar —la atmósfera más externa del Sol—.
Además, en el momento en el que la Tierra reapareció ante la nave por el horizonte lunar y se recuperó la comunicación, los astronautas tuvieron la oportunidad de recrear la fotografía histórica 'Earthrise' (’Amanecer de la Tierra'), tomada el 24 de diciembre de 1968 por los astronautas del Apolo 8, la primera misión tripulada en orbitar la Luna y que mostraba la fragilidad de nuestro mundo.
A las 3.20 terminó el sobrevuelo, con la nave ya volviendo de camino a casa.
En las próximas horas, la NASA publicará algunas de las fotos que tomaron los astronautas; no obstante, habrá que esperar hasta su vuelta, programada en la madrugada del viernes al sábado, para disfrutar de las miles de imágenes que las cámaras de los astronautas captaron durante las siete horas de la observación.