La Unión Europea se enfrenta a un posible choque energético prolongado tras los recientes daños causados por Irán a instalaciones clave del complejo gasístico de Ras Laffan, en Catar. Esta situación incrementa el riesgo de un déficit de suministro de gas natural licuado (GNL) que podría extenderse durante varios años, alertan analistas y fuentes oficiales, según reporta Bloomberg.
Durante la cumbre celebrada este jueves en Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE manifestaron su preocupación por el impacto económico de la situación y solicitaron una moratoria a los ataques contra infraestructuras energéticas en el marco del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. El Banco Central Europeo advirtió que una perturbación prolongada en los mercados energéticos podría empujar la inflación de la zona euro hasta un 6,3 % y desencadenar una breve recesión, mientras que la Comisión Europea estima que el reciente aumento de precios ha sumado ya 7.000 millones de euros a la factura energética del bloque en apenas dos semanas.
El repunte de los precios se produjo después de que el ataque a Ras Laffan provocara graves daños en la mayor planta de GNL del mundo. Dos instalaciones críticas, responsables del 17 % de las exportaciones de GNL de Catar —aproximadamente 13 millones de toneladas al año— resultaron afectadas y su reparación podría tardar entre tres y cinco años, según explicó Saad al Kaabi, director ejecutivo de QatarEnergy, a Reuters.
El impacto inmediato se reflejó en los mercados: el crudo Brent se acercó a los 110 dólares por barril y los precios del gas en Europa alcanzaron máximos de tres años, mientras que el estrecho de Ormuz permanece casi cerrado debido a las amenazas iraníes. JPMorgan estima que los recortes en la oferta de crudo y productos derivados podrían alcanzar hasta 12 millones de barriles diarios, representando más del 10 % de la demanda mundial.
Frente a este escenario, los líderes europeos instaron a la Comisión a implementar medidas “selectivas y temporales” para mitigar el impacto, aunque advirtieron que opciones como la reducción de impuestos o la intervención en el mercado de emisiones conllevan riesgos fiscales y podrían afectar la transición energética.
El presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, advirtió que “si no se logra una desescalada, las repercusiones serán serias en todos los sectores de la economía”. Por su parte, el presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis, calificó la situación como “absolutamente preocupante”, mientras que Emmanuel Macron, presidente de Francia, señaló que la destrucción de capacidades de producción podría hacer que el impacto de la guerra sobre el suministro energético sea “mucho más duradero”.