La princesa Mette-Marit de Noruega confesó este viernes en una entrevista con la televisión pública NRK que fue manipulada y engañada por el condenado pederasta estadounidense Jeffrey Epstein, con quien mantuvo una relación de amistad. La princesa aseguró que en ningún momento tuvo conocimiento de los abusos sexuales cometidos por Epstein.
“Me siento profundamente manipulada. Cuando alguien te manipula, no lo percibes de inmediato; la información llega de forma gradual. Ahora me doy cuenta del alcance de la manipulación que sufrí. Procesarlo lleva tiempo, pero hubo varios indicios que me hicieron sospechar que algo no estaba bien”, explicó Mette-Marit, quien fue presentada a Epstein por un amigo cuya identidad prefirió mantener en reserva.
Las revelaciones recientes sobre Epstein, difundidas a finales de enero, confirmaron que la princesa mantuvo contacto con él en 2014, un año después de que asegurara haber interrumpido toda comunicación. Mette-Marit se ha disculpado públicamente en dos ocasiones y prometió brindar más explicaciones sobre su relación con el millonario.
“Es importante para mí asumir la responsabilidad por no haber investigado más a fondo su pasado y por dejarme engañar. Sin embargo, no busco compasión personal, sino que se reconozca la situación de todas las víctimas que sufrieron sus ataques y que merecen justicia”, afirmó la princesa, quien lamentó haber conocido a Epstein y expresó su deseo de no haber tenido contacto con él.

Durante la entrevista, acompañada por su esposo, el príncipe heredero Haakon, la princesa manifestó su indignación por la falta de justicia hacia las víctimas y señaló que su relación con Epstein pudo haber contribuido a legitimar al convicto de alguna manera. Mette-Marit explicó que Epstein era amigo de un conocido suyo y que le fue presentado por personas de confianza vinculadas a organizaciones de salud y programas internacionales, mientras ella trabajaba en 2011 para el Programa Conjunto de la ONU sobre el VIH/sida.
“La relación fue de amistad; no hubo ningún tipo de vínculo íntimo. Las conversaciones tenían un tono de camaradería, pero nada más allá”, precisó la princesa. Incluso en un correo de octubre de 2011, dos años después de que Epstein saliera de prisión, Mette-Marit le confesó al millonario que había buscado información sobre él en internet y que no le parecía confiable, aunque negó conocer su historial criminal en ese momento.
Sobre su visita a la residencia de Epstein en Palm Beach, Florida, en enero de 2013, la princesa aclaró que accedió porque la casa le fue prestada por un amigo común y que nunca presenció actos ilegales ni estuvo en situaciones que involucraran a menores. Relató que durante su estancia Epstein adoptó una actitud que le hizo sentir insegura y que incluso la llevó a llamar a su esposo, Haakon. Posteriormente, decidió cortar contacto con él debido a estos episodios y la manipulación que sufría.
Mette-Marit reconoció que la relación con Epstein coincidió con un momento vulnerable en su vida, aunque aseguró que interrumpió el vínculo en cuanto escuchó rumores sobre su conducta. Su esposo, Haakon, confirmó que siempre estuvo al tanto de los encuentros y de la visita a la residencia de Palm Beach, precisando que no era un secreto dentro de la familia.
Finalmente, la princesa explicó que su actual enfermedad, una fibrosis pulmonar que ha empeorado en los últimos meses, y el reciente juicio por violación que enfrentó su hijo Marius, han limitado su capacidad para atender compromisos oficiales. Aseguró que espera que estas revelaciones no afecten la confianza del público en la monarquía noruega y que continuará cumpliendo con su rol dentro de lo posible.