La nave Orión, de la misión NASA Artemis II, se prepara para culminar su histórico viaje alrededor de la Luna con su regreso a la Tierra, en una maniobra compleja que concluirá con un amerizaje en el océano Pacífico durante la madrugada del sábado.
Tras completar un sobrevuelo lunar de más de seis horas el pasado 6 de abril, la cápsula se encuentra actualmente a unos 128,000 kilómetros del planeta, desplazándose a gran velocidad en su trayectoria de retorno.
El proceso de reentrada representa uno de los momentos más delicados de la misión. Aproximadamente 20 minutos antes de alcanzar la atmósfera, el módulo de servicio de Orión se separará, dejando expuesto el escudo térmico que permitirá soportar temperaturas extremas.
Durante el descenso, la nave alcanzará temperaturas cercanas a los 2,700 grados Celsius, en una fase en la que —según describió el astronauta Victor Glover— los tripulantes entrarán en la atmósfera “como en una bola de fuego”.
Posteriormente, la cápsula ejecutará una serie de maniobras de desaceleración. Primero, se desplegarán paracaídas de frenado que reducirán la velocidad considerablemente, seguidos por tres paracaídas principales que permitirán un descenso controlado hasta unos 27 km/h, velocidad estimada para el impacto con el agua.

El amerizaje está previsto para las 02:07 de la madrugada (hora peninsular española) frente a las costas de San Diego, en Estados Unidos. Una vez en el agua, equipos de rescate de la NASA y de la Armada estadounidense procederán a recuperar a los astronautas, quienes serán trasladados a un buque cercano antes de su evaluación médica.
Posteriormente, la tripulación será llevada al Centro Espacial Johnson, en Houston, donde completarán su recuperación tras la misión.
Dada la complejidad de la operación, la NASA ha preparado planes de contingencia en caso de que el amerizaje no ocurra en la zona prevista. Aviones, helicópteros y múltiples equipos de seguimiento están desplegados para garantizar la seguridad de la tripulación en cualquier escenario.
La misión Artemis II marca un hito al convertirse en la primera misión tripulada en orbitar la Luna en más de medio siglo, consolidando un paso clave en el regreso del ser humano al satélite natural de la Tierra.