
El Senado de México quedó envuelto en un insólito debate luego de que la revista Proceso descubriera esta semana una oficina en la que se había instalado una peluquería para las legisladoras.
De hecho, cuando el periodista abrió la puerta del salón de belleza, vio a la senadora Juanita Guerra Mena, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), quien se encontraba en pleno proceso de pintarse de cabello y se molestó al ser descubierta.
"Bien presentados"
Un rato después de que la revista publicara el artículo, se armó un alboroto en el recinto, en los medios y en las redes sociales porque se consideró que el salón de belleza representaba "un privilegio", que contraviene las promesas de austeridad del Congreso. Entonces varios guardias del Senado fueron a cerrar la peluquería y pegaron sellos en la puerta para impedir la entrada.
La presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, defendió el servicio y aseguró que no se utilizaban recursos públicos, ya que las senadoras pagaban con sus propio dinero. Además, advirtió que seguirá funcionando, aunque no aclaró cuándo lo reabrirán.
"Es un trabajo digno que realiza Jazmín, la peinadora, que todas y todos tenemos que estar bien presentados para venir a las sesiones", dijo.
El debate continuó porque legisladoras de oposición, entre ellas Lily Téllez, afirmaron que desconocían que hubiera un salón de belleza. La legisladora incluso le envió a Castillo 21 preguntas sobre los fundamentos legales que permiten el funcionamiento de una estética en la Cámara alta.