
La promesa del presidente Donald Trump de imponer aranceles a Europa a cambio de apoyo para sus planes sobre Groenlandia ha generado alarma entre los aliados de Estados Unidos, que advierten sobre un posible debilitamiento de la OTAN. La presión del mandatario estadounidense, quien busca negociar desde una posición de fuerza, pone en riesgo décadas de cooperación transatlántica.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó la amenaza de aranceles como un “error” y puso en duda la confiabilidad de Trump como socio internacional. Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron advirtió que la Unión Europea podría recurrir a la denominada “bazuca comercial”, una herramienta de represalia económica de gran alcance.
Trump planea viajar al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, justo en el aniversario de su juramentación, con la intención de calmar tensiones y reafirmar sus objetivos. Sin embargo, los líderes europeos, decididos a defender la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia, parecen preparados para mantener una postura firme, complicando cualquier intento de negociación rápida por parte del presidente estadounidense.
El primer ministro de Groenlandia reiteró la importancia del respeto por la integridad territorial de la isla y subrayó que el respeto al derecho internacional “no es un juego”, mientras la administración Trump anunció un impuesto de importación del 10% sobre productos de ocho naciones europeas que apoyan a Dinamarca.