
El Kremlin consideró poco probable que la salida del primer ministro británico Keir Starmer produzca un cambio significativo en las relaciones entre Rusia y el Reino Unido, al señalar que la política de Londres hacia Moscú se ha mantenido en una línea de abierta confrontación.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, afirmó que Starmer no mostró durante su mandato una disposición a mejorar los vínculos bilaterales y sostuvo que el dirigente laborista fue partidario de mantener las relaciones entre ambos países en un nivel prácticamente inexistente.
Desde Moscú, la lectura oficial es que la salida de Starmer no necesariamente abrirá una nueva etapa diplomática, debido a que el respaldo británico a Ucrania y la postura crítica frente a Rusia forman parte de una línea política más amplia dentro del Reino Unido.
Peskov indicó que existen dudas sobre una eventual mejora en las relaciones bilaterales tras la marcha de Starmer, al considerar que es improbable que otro dirigente británico adopte una posición sustancialmente distinta frente a Rusia.
El vocero del Kremlin también señaló que no había aspectos positivos que destacar del paso de Starmer por el Gobierno británico en materia de relaciones con Moscú. Sus declaraciones se producen en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y por el papel del Reino Unido como uno de los principales aliados militares y diplomáticos de Kiev.
Starmer había participado recientemente, junto a líderes europeos y al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, en llamados a favor de un alto el fuego y de negociaciones directas entre Rusia y Ucrania, aunque manteniendo el respaldo occidental a Kiev.

Starmer anunció este lunes que dejará el cargo de primer ministro, tras admitir que ya no contaba con el respaldo necesario dentro de su propio partido para liderar al Reino Unido hacia las próximas elecciones generales.
El dirigente laborista prometió facilitar una transición ordenada y pidió al Partido Laborista establecer el calendario para escoger a su sustituto. Su renuncia abre un nuevo escenario político en Londres, aunque desde el Kremlin se considera que la política exterior británica hacia Rusia difícilmente cambiará en el corto plazo.
En clave:
En los últimos años, Reino Unido ha reforzado su apoyo militar a Ucrania. El Gobierno británico anunció recientemente un paquete de asistencia que contempla la entrega de 150,000 drones y más de 350 misiles de defensa aérea y radares antes de que finalice 2026.
Para Moscú, ese respaldo confirma que Londres mantiene una posición hostil frente a Rusia. Por ello, el Kremlin entiende que la salida de Starmer no representa, por ahora, una señal de distensión entre ambos países.