
Los New York Knicks superaron este jueves la primera ronda de los playoffs tras aplastar 140-89 a los Atlanta Hawks, en una victoria contundente que rozó la mayor diferencia en la historia de las eliminatorias.
El conjunto neoyorquino selló la serie con marcador global de 4-2, quedándose a solo siete puntos de igualar la mayor paliza registrada en playoffs, en una actuación que evidenció su superioridad de principio a fin.
Desde la primera mitad, los Knicks marcaron el ritmo del partido con una ventaja de 47 puntos (83-36), estableciendo un nuevo récord en postemporada y dejando sin respuesta a unos Hawks completamente desbordados.
A su regreso del descanso, los Knicks no bajaron la intensidad y ampliaron la diferencia hasta 61 puntos (101-40), confirmando una noche histórica para la franquicia de Nueva York.
El equipo visitante impuso su juego tanto en ofensiva como en defensa, anulando cualquier intento de reacción de Atlanta, que terminó siendo humillado ante su público en el State Farm Arena.
Aunque los Hawks evitaron la peor derrota en playoffs, el resultado refleja la amplia brecha entre ambos equipos en este decisivo encuentro.

El alero OG Anunoby fue la gran figura del partido con 29 puntos, incluyendo 26 en una primera mitad brillante, mientras que Karl-Anthony Towns logró un triple-doble con 12 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias, consolidando su impacto integral.
Con este triunfo, los Knicks avanzan a las semifinales de la Conferencia Este por cuarto año consecutivo, manteniendo viva su aspiración de alcanzar unas Finales por primera vez desde 1999.
El próximo rival de Nueva York saldrá de la serie entre los Philadelphia 76ers y los Boston Celtics, donde estos últimos dominan 3-2 y buscan cerrar su clasificación.
Los Knicks llegan a la siguiente fase con un impulso importante, respaldados por una actuación que quedará marcada como una de las más dominantes en la historia reciente de los playoffs.