Al menos 71 personas han perdido la vida en Kenia como consecuencia de las intensas lluvias que han afectado al país en los últimos días, especialmente en la capital, Nairobi, según confirmó este martes el Ministerio del Interior. El reciente temporal, que se intensificó durante el fin de semana, provocó nuevamente inundaciones en varias zonas de la ciudad, dejando un saldo trágico y afectando a miles de familias.
El conteo oficial fue actualizado tras notificarse la muerte de tres personas más en Nairobi, una en la Región Oriental y otra en la costa del país, según informaron medios locales. En la actualización anterior, que contabilizaba 66 fallecidos, se incluían 50 hombres, ocho mujeres y ocho niños, reflejando la vulnerabilidad de distintos grupos ante estos fenómenos naturales.
Nairobi sigue siendo la zona más golpeada, con 33 víctimas mortales, seguida por la Región Oriental con 18 fallecidos, el Valle del Rift con ocho, Nyanza con cuatro, la Costa con dos y la Región Central con uno. La magnitud del desastre ha obligado a unas 2.000 familias a abandonar sus hogares, afectadas tanto por daños directos en viviendas como en infraestructuras críticas, incluyendo carreteras y puentes, lo que ha dificultado la asistencia y recuperación en las comunidades afectadas.

Ante la persistencia de las lluvias en varias partes del país, la Policía keniana hizo un llamado a la población para mantenerse alerta y seguir estrictamente las recomendaciones y avisos emitidos por el Departamento Meteorológico de Kenia (KMD) y otros organismos gubernamentales. Asimismo, las autoridades insistieron en evitar desplazarse hacia zonas bajas y riberas de ríos, que son las más propensas a sufrir crecidas y desbordamientos durante esta temporada de lluvias.
Según explicó el KMD, las precipitaciones actuales forman parte de una “racha húmeda prolongada” que comenzó a mediados de febrero de 2026. Esta situación ha saturado los sistemas de drenaje en diversas regiones, aumentando el riesgo de inundaciones y complicando la recuperación de los territorios más vulnerables. Las autoridades continuarán monitoreando las condiciones climáticas y coordinando medidas de emergencia para reducir los impactos de estos fenómenos, mientras las comunidades afectadas luchan por reconstruir sus hogares y reanudar sus actividades cotidianas.