
Dedicar apenas unos minutos diarios al juego con un perro puede mejorar de forma significativa la relación entre humanos y mascotas. Así lo concluye un estudio reciente realizado en Suecia, que aporta nuevas evidencias sobre el impacto del juego en el vínculo emocional.
La investigación, liderada por especialistas de la Universidad de Linköping y publicada en la revista Royal Society Open Science, determinó que el vínculo afectivo entre perros y dueños se fortalece cuando se prioriza el juego frente al entrenamiento tradicional.

Los investigadores analizaron miles de personas mediante encuestas y pruebas controladas. Un grupo aumentó el tiempo de juego diario con su mascota, otro incrementó el entrenamiento con recompensas y un tercero mantuvo su rutina habitual.
En algunos casos, cerca del 80% de los participantes del grupo de juego percibió un vínculo más fuerte, frente a un porcentaje mucho menor en otros grupos.
Los expertos destacan que el juego es especialmente útil en perros adultos o adoptados, que no pasaron por una socialización temprana.

Además de fortalecer la relación, jugar con un perro también tiene efectos positivos en el bienestar general. Estudios previos señalan que la interacción con mascotas puede reducir el estrés, disminuir la frecuencia cardíaca y bajar los niveles de cortisol en humanos.
Los científicos coinciden en que no se requieren grandes esfuerzos: incorporar al menos cinco minutos diarios de juego compartido puede marcar una diferencia significativa.

El estudio concluye que el juego cotidiano es una herramienta accesible y eficaz para mejorar la convivencia entre personas y perros.
En otras palabras, unos minutos de diversión compartida pueden transformar la relación y fortalecer uno de los vínculos más cercanos entre humanos y animales.
Fuente: Infobae.