
Un joven de 22 años perdió la vida la mañana de este sábado en Hato Mayor luego de presentar graves problemas de salud que, de manera preliminar, se vinculan al uso prolongado de vaper y hookah. La víctima fue identificada como Frank Sosa, residente en el sector Puerto Rico del municipio.
De acuerdo con versiones iniciales, Sosa llevaba varios días ingresado en un centro médico tras sufrir un colapso pulmonar. Su condición se fue agravando con el paso de las horas hasta provocar su fallecimiento.
Aunque las autoridades médicas aún no han emitido un informe definitivo sobre la causa exacta de la muerte, se investiga la posible relación entre el daño pulmonar y el uso frecuente de estos dispositivos electrónicos para fumar.
Familiares cercanos indicaron que el joven comenzó a presentar dificultades respiratorias severas antes de ser ingresado, situación que alertó a los médicos sobre un cuadro delicado en sus pulmones. El caso permanece bajo evaluación clínica para establecer con precisión qué provocó el desenlace.
Frank Sosa era conocido en su comunidad por su paso por el Club Deportivo y Cultural Marcelino Vega (Villa Canto), donde participó en categorías como Minibasket, Infantil y U16. Compañeros y entrenadores lo recuerdan como un joven disciplinado, respetuoso y solidario dentro y fuera de la cancha.
Su muerte ha causado profunda tristeza entre familiares, amigos y miembros del sector deportivo local. El hecho también ha reavivado la preocupación sobre los riesgos del consumo de vaper y hookah, prácticas cada vez más comunes entre adolescentes y jóvenes.
Especialistas advierten que estos dispositivos no son inofensivos y pueden afectar seriamente la salud respiratoria, especialmente con el uso constante. Aunque muchas personas los consideran una alternativa “menos dañina”, existen evidencias de que pueden provocar lesiones pulmonares graves.
El caso de Frank Sosa deja una señal de alerta en la comunidad y abre nuevamente el debate sobre el impacto real de estos productos en la salud de los jóvenes.