
El analista deportivo Jorge Rolando Bauger afirmó este miércoles en El Sol de la Mañana que el Mundial de Fútbol vuelve a demostrar el poder social, cultural y diplomático de este deporte, al convertirse en un escenario capaz de escribir historias en cada partido, movilizar emociones globales y reunir a países con realidades políticas, sociales y geográficas muy distintas.
Durante su comentario en el séptimo día de actividad mundialista, Bauger sostuvo que el fútbol tiene una característica singular: cada encuentro puede convertirse en un acontecimiento histórico. En ese contexto, destacó lo ocurrido con Lionel Messi y Argentina, así como el impacto que sus goles provocaron en el torneo.
El analista se refirió, en tono deportivo, al reclamo de dirigentes de Argelia ante la FIFA para que Argentina no juegue con Messi, bajo el argumento de que tener al astro argentino representa una ventaja competitiva.
Según Bauger, el Mundial ha comenzado a cumplir con las expectativas, pese a las críticas previas que suelen acompañar este tipo de eventos. Señaló que los estadios han tenido buena respuesta del público y que las superficies de juego han lucido en condiciones adecuadas.

Uno de los puntos más relevantes abordados por Bauger fue el uso de la tecnología en el Mundial, especialmente en la anulación de goles durante los partidos.
Al explicar por qué fue invalidado un gol en el encuentro de Argentina, el analista detalló el funcionamiento del sistema tecnológico incorporado al balón y su conexión con el equipo arbitral.
Indicó que esa información permite revisar con mayor precisión jugadas polémicas, especialmente acciones de fuera de juego. Señaló que, tras una decisión arbitral, la transmisión muestra líneas de referencia que permiten al público observar si una parte del cuerpo del jugador estaba adelantada.
Bauger explicó que esa tecnología ha reducido de manera significativa el margen de error arbitral, aunque reconoció que también ha cambiado la espontaneidad del gol. Antes, dijo, el jugador marcaba y salía a celebrar inmediatamente; ahora, muchas celebraciones quedan suspendidas hasta que el VAR confirma o anula la jugada.
Afirmó que los entrenadores cuentan con personal técnico asistido por monitores y computadoras, mientras los árbitros pueden apoyarse en imágenes desde distintos ángulos antes de tomar la decisión final.
Bauger resaltó que la figura de Lionel Messi sigue teniendo un peso determinante en el fútbol mundial, al punto de provocar reacciones que trascienden lo estrictamente deportivo.
Comentó que, tras el partido de Argentina frente a Argelia, dirigentes argelinos habrían elevado una protesta formal ante la FIFA, señalando que no debería permitirse a Argentina jugar con Messi porque eso supone “jugar con ventaja”.
El analista planteó el episodio como una muestra de la dimensión que tiene Messi dentro del Mundial y del impacto emocional que genera su presencia, no solo entre los fanáticos argentinos, sino también entre rivales, dirigentes y espectadores.
Para Bauger, ese tipo de situaciones confirma que el Mundial no es únicamente una competencia deportiva, sino un escenario donde las grandes figuras pueden alterar la narrativa de un torneo completo.

Bauger también se refirió a la participación de Irán en el Mundial, en medio del contexto internacional que rodea a ese país.
El analista definió a Irán como una selección más dentro del torneo, pero reconoció que, por los antecedentes geopolíticos recientes, muchos espectadores están pendientes de su desempeño.
Destacó que el equipo iraní debutó con empate, mostró calidad técnica y profesionalismo, y que el público mantuvo una actitud respetuosa durante el partido.
Bauger resaltó además que los dirigentes iraníes fueron enfáticos en pedir a la FIFA que se respetara la bandera actual del país, debido a que la antigua bandera persa no representa al régimen vigente.
El analista valoró que se cantaran los himnos y que el público respetara los símbolos nacionales, al entender que ese comportamiento demuestra la capacidad del fútbol para crear un marco de respeto incluso en contextos internacionales tensos.
Bauger también se refirió a la participación de Irán en el Mundial, en medio del contexto internacional que rodea a ese país.
El analista definió a Irán como una selección más dentro del torneo, pero reconoció que, por los antecedentes geopolíticos recientes, muchos espectadores están pendientes de su desempeño.
Destacó que el equipo iraní debutó con empate, mostró calidad técnica y profesionalismo, y que el público mantuvo una actitud respetuosa durante el partido.
Bauger resaltó además que los dirigentes iraníes fueron enfáticos en pedir a la FIFA que se respetara la bandera actual del país, debido a que la antigua bandera persa no representa al régimen vigente.
El analista valoró que se cantaran los himnos y que el público respetara los símbolos nacionales, al entender que ese comportamiento demuestra la capacidad del fútbol para crear un marco de respeto incluso en contextos internacionales tensos.

Bauger analizó el papel del fútbol como espacio de convivencia y diplomacia simbólica, especialmente cuando países con conflictos políticos o tensiones históricas se enfrentan dentro de una cancha.
Sostuvo que el fútbol tiene un poder singular para colocar reglas, solemnidad y respeto en escenarios donde, fuera del deporte, pueden existir confrontaciones severas.
Indicó que los mundiales han demostrado que, antes, durante y después de las guerras, la vida deportiva continúa, y citó como ejemplo el Mundial de 1982, cuando Argentina participaba mientras ocurría el conflicto de las Malvinas.
A juicio de Bauger, el respeto a los himnos, a los jugadores, a las banderas y a las reglas dentro del campo convierte al fútbol en una plataforma de convivencia internacional que puede superar incluso la rigidez de la diplomacia tradicional.
También afirmó que el comportamiento disciplinado de los futbolistas en el terreno de juego proyecta valores de obediencia a las reglas, respeto a la autoridad y convivencia, elementos que pueden tener impacto positivo en la sociedad.
El analista también abordó cómo el Mundial ayuda a visibilizar la historia geopolítica de distintas naciones.
Mencionó el caso de Checoslovaquia, que tras su disolución dio paso a Eslovaquia y República Checa, esta última presente en el Mundial. También se refirió a la antigua Yugoslavia, de cuya desintegración surgieron varios países que hoy compiten o buscan presencia internacional a través del fútbol, como Croacia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro y Kosovo.
Bauger destacó que, una vez alcanzan su independencia, muchos países tienen como aspiración inmediata integrarse a la FIFA, porque eso les permite participar en certámenes internacionales y proyectar su identidad nacional.
También citó el caso de Zaire, hoy República Democrática del Congo, como parte de los cambios históricos de nombres, regímenes y representaciones nacionales que el fútbol mundial ayuda a recordar.
Bauger concluyó que el Mundial tiene una capacidad única para impactar no solo en el deporte, sino también en la política, la economía y el ánimo social de los países.
Recordó que en 1994, tras el título mundial de Brasil en Estados Unidos, el gobierno brasileño aprovechó el momento de euforia nacional para aplicar medidas económicas que necesitaba tomar en medio de una crisis.
Con ese ejemplo, el analista explicó que el fútbol puede influir en la psicología colectiva y crear momentos de cohesión social capaces de modificar el clima político de una nación.
Para Bauger, esa fuerza convierte al Mundial en mucho más que una competencia: es una plataforma global donde se cruzan deporte, tecnología, identidad, diplomacia, economía y poder cultural.