El jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, teniente general Eyal Zamir, aseguró que Israel no renunciará a los “objetivos de la guerra” en la Franja de Gaza y que las fuerzas están preparadas para pasar de la defensa a la ofensiva, pese al alto el fuego vigente.
En un comunicado difundido tras una visita a Rafah, en el sur del enclave, Zamir sostuvo que la meta es la “desmilitarización total” de Gaza y el desarme de Hamás. “No hay inmunidad para el terrorismo, y lo que es aplicable para Gaza también lo es para otros lugares”, expresó el jefe militar.
El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Effie Defrin, respaldó esta postura al afirmar que continúan las operaciones para eliminar infraestructura considerada terrorista y que el Ejército se mantiene preparado para cambiar a una ofensiva si la situación lo requiere.
El pasado 2 de febrero Israel permitió nuevamente el tránsito de personas a través del cruce de Rafah, la única salida de Gaza hacia otro país que no sea Israel, en este caso Egipto, tras la toma militar del sur del territorio en mayo de 2024.
Sin embargo, de acuerdo con cifras de la Media Luna Roja y fuentes locales citadas por EFE, solo unos 280 gazatíes, entre enfermos y acompañantes, han podido salir del enclave, mientras cerca de 230 han regresado, pese a que la Organización Mundial de la Salud estima que más de 18,000 personas necesitan evacuación médica.
Palestinos que han regresado recientemente denuncian haber sido sometidos a interrogatorios, presiones y confiscación de pertenencias durante los controles. Según relataron a EFE, tras cruzar la frontera son sometidos a controles biométricos y obligados a dejar la mayoría de sus objetos personales.
A pesar de la tregua en vigor desde hace cuatro meses, se han reportado bombardeos esporádicos y disparos contra palestinos que, según el Ejército israelí, se acercan a zonas controladas por sus tropas.
De acuerdo con el Ministerio de Sanidad de Gaza, desde el alto el fuego cerca de 590 personas han muerto y más de 1,500 han resultado heridas. Estas cifras elevan a más de 72,000 los fallecidos desde el inicio de la ofensiva israelí en 2023.