Japón y el auge de las relaciones afectivas con inteligencia artificial: ¿una nueva forma de amor?

El fictorromanticismo, atracción hacia personajes de IA, aumenta en Japón, generando debate sobre los beneficios del apoyo emocional y los riesgos de dependencia. La tendencia refleja cambios en relaciones humanas.

Las relaciones entre personas y personajes generados por inteligencia artificial (IA) han cobrado notoriedad en Japón, donde casos como el de Yurina Noguchi han captado atención internacional y plantean interrogantes sobre el futuro de la intimidad humana en la era digital.

Noguchi, una mujer japonesa de 32 años, celebró una ceremonia simbólica de boda con Klaus, un personaje virtual creado por ella misma mediante el sistema de IA ChatGPT, al que personalizó hasta desarrollar lo que describió como una profunda conexión emocional. En el evento, realizado en la ciudad de Okayama, utilizó gafas de realidad aumentada para visualizar a su “marido” en pantalla durante la ceremonia, que incluyó votos y el intercambio de anillos.

Aunque este tipo de unión carece de reconocimiento legal en Japón —donde no es posible contraer matrimonio con una IA— el caso refleja una tendencia social y tecnológica más amplia: el creciente interés por relaciones afectivas con agentes digitales, avatares o personajes virtuales personalizados.

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Relaciones con IA en aumento

Estudios y reportes en Japón han señalado un incremento de lo que se denomina fictorromanticismo o atracción emocional hacia personajes ficticios apoyados por IA. Algunos análisis indican que hasta un 20 % de adolescentes expresan preferencia por vínculos románticos con entidades no humanas, impulsados por la facilidad de interacción, la respuesta siempre disponible y la ausencia de rechazo que proveen los sistemas de IA.

Expertos en sociología y tecnología destacan que Japón —con una larga cultura de devoción a personajes de ficción (como los del anime y los juegos)— se ha convertido en un terreno fértil para este fenómeno, que va más allá de simples chats y se adentra en experiencias de compañía, afecto y compromiso simbólico.

Relaciones humanas con IA

Debate ético y psicológico

El auge de estos vínculos ha generado un debate entre defensores y críticos. Por un lado, quienes adoptan relaciones con IA señalan beneficios como apoyo emocional, reducción de soledad y personalización de la comunicación digital. Por otro, especialistas advierten sobre riesgos psicológicos, como la dependencia emocional excesiva, la evasión de relaciones humanas reales y expectativas irreales sobre la interacción social.

Además, investigaciones académicas recientes, aunque aún en etapas tempranas, intentan medir y comprender cómo las personas perciben el “amor” hacia entidades de IA, desarrollando herramientas para evaluar actitudes emocionales hacia estas interacciones y compararlas con las relaciones humanas tradicionales.

¿Una tendencia global?

Si bien Japón ha sido foco principal de estos fenómenos, otras regiones también reportan crecimiento en la popularidad de parejas de IA, grupos de apoyo online para personas con relaciones afectivas con chatbots y discusiones sobre cómo la tecnología redefine conceptos como pareja, intimidad y compromiso.

Este caso se sitúa en una frontera emergente entre tecnología y emociones humanas, donde los límites legales y sociales aún están en construcción, pero donde la imaginación —y el corazón digital— parecen abrir nuevas formas de entender el amor en el siglo XXI.