El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Saar, afirmó que fuerzas israelíes habrían matado al alto dirigente iraní Ali Larijani, y aseguró en tono irónico que la operación se realizó “gratis”, pese a que Estados Unidos ofrecía una recompensa millonaria por él.

Según Saar, Washington había fijado 10 millones de dólares por información que condujera a la captura del funcionario iraní, a quien calificaba como figura clave del aparato de seguridad de Irán.
“Había una recompensa de 10 millones de dólares por su cabeza… de todos modos, nosotros lo hicimos gratis”, declaró el canciller.
Ali Larijani se desempeñaba como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y había ocupado durante décadas cargos de alto nivel en el sistema político del país.
Estados Unidos lo mantenía bajo sanciones y lo señalaba como un “líder clave” de las estructuras vinculadas a esa organización.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó la muerte de Larijani en un ataque atribuido a las Fuerzas de Defensa de Israel.

Minutos después del anuncio israelí, la cuenta oficial de Larijani en la red social X publicó un mensaje acompañado de la fotografía de una carta aparentemente escrita por él, lo que generó incertidumbre sobre las circunstancias exactas del suceso.
Las fuerzas israelíes también aseguraron haber matado a otro alto mando iraní:

La Basij es una organización paramilitar integrada en la estructura de seguridad iraní y utilizada para tareas internas y apoyo militar.
El incidente se produce en medio de una fuerte escalada entre Israel e Irán, marcada por ataques directos, operaciones encubiertas y enfrentamientos a través de fuerzas aliadas en distintos puntos de Oriente Medio.
La eliminación de figuras clave del aparato de seguridad iraní suele interpretarse como parte de una estrategia para debilitar la capacidad operativa y de coordinación del país, aunque también incrementa el riesgo de represalias y de un conflicto regional más amplio.
Fuente: Actualidad.