
Un pastor de la comunidad de Villa Altagracia se convirtió en la voz de alarma al denunciar la crítica situación que padecen los habitantes del barrio Fátima, en la calle 30, Las intensas lluvias de la noche anterior provocaron severas inundaciones, sumergiendo numerosas viviendas y generando un estado de angustia entre los residentes.
El religioso, preocupado por la integridad de su comunidad, explicó que el nivel de agua de la laguna cercana ha incrementado notablemente, resultando en casas completamente anegadas. Añadió que el agua estancada está contaminada con desechos, lo que no solo genera un mal olor, sino que también representa un peligro inminente para la salud pública.
“La falta de acción puede resultar en la propagación de enfermedades como el dengue, la malaria y la leptospirosis”, indicó, señalando que varias familias se han visto forzadas a abandonar sus hogares, buscando refugio en casas de vecinos y familiares debido a la creciente inundación.
“Esto es una crisis que no puede esperar a ser evaluada; se requiere una respuesta inmediata y efectiva”, concluyó, haciendo hincapié en la necesidad de ayuda urgente para los residentes del barrio Fátima.