Entre lodo, pérdidas materiales y el dolor por la pérdida de vidas humanas, residentes de Villa Altagracia relatan los momentos de angustia que vivieron tras las inundaciones registradas en la comunidad, producto de las intensas lluvias que afectaron la zona en las últimas horas.
Después de la inundación, el panorama sigue siendo desolador. Viviendas cubiertas de lodo, electrodomésticos dañados, muebles inservibles y calles completamente afectadas reflejan la magnitud del impacto. Muchas familias aún permanecen removiendo escombros y tratando de recuperar lo poco que les quedó tras el paso del agua.
Los comunitarios aseguran que todo ocurrió de manera repentina. Relatan que el nivel del agua comenzó a subir sin previo aviso, obligándolos a salir apresuradamente de sus hogares en medio del pánico. En cuestión de minutos, sus pertenencias quedaron sumergidas, mientras intentaban ponerse a salvo junto a sus familiares.

Las lluvias no solo provocaron daños materiales, sino que también dejaron luto en la comunidad con la muerte de la niña Lía Gabriela Vázquez, de 7 años, quien fue sepultada este lunes en medio de escenas de profundo dolor entre familiares y vecinos.

A esta tragedia se suma el fallecimiento del joven Sergio Acosta, de 19 años, quien perdió la vida tras ser arrastrado por las aguas del río Cabuya. Personas cercanas lo describieron como un joven trabajador, respetuoso y querido por todos en el sector, lo que ha generado gran consternación.

Los sectores más afectados incluyen Barrio Duarte, Los Remangaos y Los Mogosos, donde al menos unas 30 familias fueron desplazadas debido a las inundaciones, quedando muchas de ellas sin hogar o con pérdidas significativas.
Ante esta situación, el alcalde de Villa Altagracia, Luis Pavolo, aseguró que se están implementando acciones para asistir a las familias afectadas, incluyendo levantamientos de daños y entrega de ayudas.
De igual forma, el senador de la provincia de San Cristóbal, Gustavo Lara, indicó que se tomarán medidas para brindar apoyo a los damnificados y canalizar recursos que permitan la recuperación de las zonas impactadas.
Mientras tanto, los residentes intentan volver poco a poco a la normalidad, enfrentando las consecuencias de las inundaciones con esfuerzo y solidaridad, en medio del dolor por las vidas perdidas y las pérdidas materiales sufridas.