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Experto afirma que la independencia financiera comienza con la mentalidad

Lograr libertad financiera implica generar ingresos pasivos a través de activos. Gregorio Hernández enfatiza el equilibrio en las inversiones y advierte contra la excesiva seguridad o asumir demasiados riesgos.

Wilka Matos
Wilka Matos
21 junio, 2026 - 8:51 AM
3 minutos de lectura
Independencia financiera
RCC Media
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La independencia financiera no depende únicamente de reducir gastos o adquirir conocimientos complejos sobre economía, sino también de la forma de pensar y de la capacidad de construir una relación adecuada con el dinero y las inversiones, según el inversor y divulgador financiero Gregorio Hernández.

La riqueza empieza en la cabeza

La libertad financiera se define como la capacidad de cubrir las necesidades económicas mediante ingresos pasivos obtenidos a través de inversiones, ahorros, alquileres o derechos de autor. Una idea popularizada por Robert Kiyosaki en su libro Padre Rico, Padre Pobre.

Desde la Escuela Profesional de Traders señalan que la independencia financiera se logra acumulando activos que generen ingresos sin necesidad de trabajar constantemente, comparándolos con la “gallina de los huevos de oro”.

  • Sin embargo, Gregorio Hernández sostiene que muchas personas olvidan un factor esencial. “Todos soñamos con la vida tranquila y feliz, el tiempo libre y la vida sin preocupaciones económicas, que nos traerá la independencia financiera, pero existe un factor muy importante que muchas veces pasamos por alto: nuestra manera de pensar”, señala.

El autor de La riqueza empieza en tu cabeza explica que acumular patrimonio es algo técnicamente sencillo y accesible, pero que las ideas equivocadas impiden a muchas personas dar pasos que, con el tiempo, aumentarían su riqueza.

Invertir con equilibrio y estrategia

Hernández considera que uno de los errores más comunes es concentrar todo el dinero en productos de baja rentabilidad en busca de una seguridad excesiva.

  • “Para que el proceso de enriquecimiento sea natural y sólido, hay que aprender a encontrar un buen punto de equilibrio entre dos posturas: la de no invertir o simplemente ahorrar en depósitos bancarios o similares, y la de querer hacerse rico demasiado rápidamente y tomando demasiados riesgos”, puntualiza.

El experto afirma que la forma de invertir influye directamente en la calidad de vida y asegura que quienes invierten con prudencia y estrategia han vivido mejor que quienes nunca lo han hecho.

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