
La situación en torno al estrecho de Ormuz continúa marcada por la incertidumbre, luego de que Estados Unidos e Irán ofrecieran versiones contradictorias sobre el estado de esta estratégica ruta marítima tras la reciente escalada militar en la región.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó durante una entrevista con NBC News que el estrecho permanece abierto al tráfico comercial, pese a que Irán había anunciado horas antes el cierre del paso. El mandatario aseguró que las operaciones militares estadounidenses fueron contundentes y defendió la ofensiva contra objetivos iraníes.
En la misma línea, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) indicó que todas las embarcaciones pueden navegar legalmente por la zona y sostuvo que Irán no controla el tránsito marítimo a través del estrecho.
Sin embargo, la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA), organismo administrado por Irán, aseguró que actualmente no es posible la navegación por Ormuz debido a las acciones militares emprendidas por Estados Unidos en la región, por lo que advirtió a las embarcaciones sobre la imposibilidad de cruzar esta vía.
Ante el aumento de las tensiones, Pakistán, que ha servido como mediador entre Washington y Teherán, pidió una desescalada inmediata del conflicto. El ministro de Relaciones Exteriores, Ishaq Dar, instó a ambas partes a actuar con moderación y reiteró que el diálogo sigue siendo la única alternativa viable para resolver las diferencias.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aseguró que Donald Trump mantiene su disposición de alcanzar un acuerdo con Irán, especialmente en torno al programa nuclear, aunque advirtió que el mandatario estadounidense también está dispuesto a emplear la fuerza si las negociaciones no prosperan.
La tensión también se extendió a Omán, cuyas autoridades denunciaron ataques con drones en varias zonas del país. El Gobierno responsabilizó a Irán por los hechos y convocó al embajador iraní para entregarle una protesta diplomática por las acciones registradas en las gobernaciones de Musandam y Al Wusta.
Mientras tanto, el Ejército de Jordania informó que tres misiles lanzados desde territorio iraní impactaron en distintas áreas del país, provocando únicamente daños materiales menores y sin dejar víctimas.
En tanto, Catar condenó los nuevos ataques atribuidos a Irán y advirtió que se reserva el derecho de adoptar las medidas necesarias para proteger su soberanía, su seguridad y la integridad de su territorio.
Por otro lado, los rebeldes hutíes de Yemen reafirmaron su respaldo a Teherán y aseguraron que mantienen coordinación con la República Islámica frente al incremento de las operaciones militares en la región.