
Un equipo internacional de científicos logró restaurar parcialmente la vista en personas ciegas gracias a un implante ocular inteligente que trabaja en conjunto con gafas de realidad aumentada. El innovador sistema permitió que 32 de 38 pacientes con atrofia geográfica —una forma avanzada de degeneración macular— volvieran a leer letras, números y palabras después del tratamiento.
El dispositivo, llamado PRIMA, es un microchip del tamaño de una tarjeta SIM que se coloca bajo la retina dañada. Funciona en sincronía con unas gafas especiales equipadas con microcámara y proyección infrarroja, capaces de enviar señales visuales al chip, que luego el cerebro interpreta como imágenes.

Desarrollado por los investigadores Daniel Palanker, de la Universidad de Stanford, y José-Alain Sahel, de la Universidad de Pittsburgh, el procedimiento quirúrgico dura menos de dos horas y preserva la visión periférica del paciente. Tras la operación, los pacientes participan en sesiones de rehabilitación visual para aprender a interpretar los estímulos generados por el implante.
Los resultados fueron sorprendentes: además de leer nuevamente, los participantes pudieron reconocer envases, completar crucigramas e incluso orientarse en espacios interiores complejos. Según los investigadores, el dispositivo no solo recupera funciones visuales básicas, sino que mejora notablemente la autonomía y la calidad de vida de los pacientes.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine, representa un paso decisivo en la lucha contra la ceguera por enfermedades degenerativas. Aunque el sistema aún no está disponible comercialmente, el proceso de certificación europea (CE) ya está en marcha.
El siguiente objetivo del equipo será ampliar la tecnología a otras patologías de la retina y mejorar el software para el reconocimiento de rostros y colores, acercando cada vez más la posibilidad de devolver la vista a miles de personas que hoy viven en la oscuridad.