
Una creciente preocupación se ha apoderado de residentes y comerciantes de San Pedro de Macorís, luego de la denuncia difundida por SPM Noticias sobre la presencia de un hombre que deambula por distintas vías públicas portando un arma blanca de manera agresiva. La situación ha encendido las alarmas en la población, que teme por su seguridad ante el comportamiento impredecible del individuo.
De acuerdo con múltiples reportes, el sujeto ha sido visto con frecuencia en zonas de alto flujo, especialmente en las cercanías de la Universidad Central del Este (UCE) y en el sector Esperanza, lo que incrementa el nivel de riesgo para estudiantes, transeúntes y conductores que circulan por estas áreas. La reiterada presencia del hombre ha generado una sensación constante de intranquilidad entre quienes transitan por estos puntos.
Testimonios recogidos en la comunidad indican que el individuo actúa de forma errática y en ocasiones violenta, obligando incluso a peatones a lanzarse hacia las avenidas para evitar ser agredidos. Estas acciones han provocado situaciones de peligro real, elevando el temor de que pueda ocurrir una tragedia en cualquier momento si no se toman medidas inmediatas.
La comunidad ha expresado su indignación ante lo que consideran una marcada negligencia por parte de las autoridades competentes. Residentes aseguran que han realizado múltiples llamados tanto a la Policía Nacional como a Salud Pública, sin que hasta el momento se haya ejecutado una acción concreta para controlar la situación.
Según denuncian, la permanencia del individuo en las calles representa una amenaza constante para sectores vulnerables como niños, envejecientes y jóvenes estudiantes. La falta de intervención ha sido interpretada como una ausencia de responsabilidad, lo que aumenta la frustración colectiva en medio del clima de incertidumbre.
El miedo en la población no solo responde al comportamiento actual del individuo, sino también al recuerdo de incidentes previos en la provincia, donde situaciones similares han terminado en hechos lamentables debido a la falta de atención psiquiátrica y seguimiento por parte de las autoridades.
Residentes aseguran que la circulación del sujeto en las cercanías de centros educativos agrava la preocupación, ya que jóvenes han tenido que esquivarlo poniendo en riesgo sus vidas al exponerse al tránsito vehicular. Este tipo de episodios refuerza la percepción de que existe una amenaza latente que no está siendo atendida con la urgencia requerida.
Ante este panorama, se recomienda a la población mantener la precaución, evitar cualquier tipo de confrontación directa con el individuo y permanecer alerta mientras se espera una respuesta oficial que permita su traslado a un centro asistencial y contribuya a restablecer la tranquilidad en las calles petromacorisanas.