
El regreso de Haití a una Copa del Mundo después de 52 años ha generado un ambiente de entusiasmo en todo el país, donde el eslogan “Haití está en el Mundial” se ha convertido en una expresión común en calles, mercados, escuelas y otros espacios públicos.
La selección haitiana debutará este sábado frente a Escocia en el Mundial 2026, marcando apenas la segunda participación del país en la máxima cita del fútbol internacional.
La expectativa ha provocado manifestaciones de apoyo en distintas comunidades, con plazas públicas decoradas con banderas nacionales y pantallas gigantes instaladas para que los aficionados sigan los partidos. Además, las tradicionales vuvuzelas se han convertido en uno de los símbolos de la celebración, incrementando significativamente su demanda y precio.
Para muchos haitianos, la clasificación al Mundial representa un motivo de orgullo nacional y una oportunidad para fortalecer el sentido de unidad en medio de la compleja situación que atraviesa el país.
El psicólogo Guesly Michel consideró que la participación mundialista ofrece a la población un momento de alivio emocional frente a las dificultades sociales y económicas que enfrenta Haití desde hace décadas.
No obstante, advirtió que el entusiasmo deportivo no elimina los problemas estructurales que afectan al país, aunque sí proporciona un espacio temporal de esperanza y distracción para miles de ciudadanos.
Mientras tanto, la afición haitiana deposita sus expectativas en la selección nacional, confiando en que el equipo pueda realizar una actuación histórica en el torneo y continuar alimentando la ilusión que hoy une a gran parte de la nación.