El futuro político de Haití se encuentra en suspenso este sábado, mientras se espera que el Consejo Presidencial de Transición (CPT) confirme la destitución del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé.
La decisión fue respaldada por cinco de los siete miembros con derecho a voto del consejo, a pesar del rechazo de sectores internacionales, y aún no se ha hecho oficial en el diario Le Moniteur.
El país atraviesa un período de incertidumbre, agravado por la crisis política, la violencia de las bandas armadas y el inminente vencimiento del mandato del CPT, previsto para el 7 de febrero. La posible salida de Fils-Aimé podría generar un nuevo vacío de poder.
Mientras tanto, la vida en Haití transcurre con una tensa calma, con la expectativa de qué pasará cuando expire el actual órgano de transición.
El CPT fue creado en abril de 2024, luego de la dimisión del entonces primer ministro Ariel Henry, forzada por el avance de bandas armadas. Su misión es clara: organizar elecciones, redactar una nueva Constitución y restablecer la seguridad.
Sin embargo, esos objetivos siguen sin cumplirse, mientras las bandas continúan controlando cerca del 95 % del área metropolitana de Puerto Príncipe.
Aunque no se ha pronunciado sobre su destitución, Fils-Aimé sigue activo. Este viernes asistió a la graduación de 877 nuevos policías, parte del esfuerzo por recuperar el control del país. Autoridades aseguran que han logrado avances en la lucha contra las pandillas.
Según la ONU, más de 8,100 personas fueron asesinadas entre enero y noviembre de 2025, una cifra probablemente subestimada. Haití no celebra elecciones desde 2016, y la primera vuelta presidencial está programada para el 30 de agosto de 2026.