Haití da pasitos de bebe

Si algo enseña la historia es que los cambios reales no llegan de la noche a la mañana, y mucho menos se sostienen solos. Haití sigue atravesando una crisis profunda, marcada por la violencia y la fragilidad institucional. Sin embargo, en medio de ese panorama, hay señales puntuales que merecen mencionarse, siempre con la cautela que exige un país donde los avances pueden revertirse con la misma rapidez con que aparecen.

Este lunes arrancó el preregistro electoral en el Norte, el Sudeste y Grand’Anse, un paso administrativo hacia un eventual proceso democrático, aunque su continuidad dependerá de que las condiciones de seguridad lo permitan. En infraestructura avanzan obras puntuales: la rehabilitación de la ruta de Hinche, la de Port-de-Pe y en la capital el destrabado de los tapones en Carrefour. También estan proyectos que superan el 80% de ejecución en el Norte de Haiti.

Son obras concretas, aunque su impacto real dependerá de que se completen y se mantengan en el tiempo. En educación, más de 118,000 jóvenes presentan este mes su bachillerato, y por primera vez un grupo de ellos se examina bajo un nuevo Bachillerato Tecnológico. Pasan de tomar un examen centrado solo en la teorías del pasado a una educación moderna, orientada a la tecnología, al campo, a la innovación y a la resolución de problemas reales.

Son datos puntuales, no un diagnóstico de recuperación. Carreteras, elecciones y educación son piezas que, si se sostienen, podrían aportar a una estabilidad todavía lejana. Por ahora, son pasos que hay que observar con atención, sin apresurarse a llamarlos un cambio de rumbo.