El Gobierno de Groenlandia llamó a sus ciudadanos a mantenerse unidos frente a la presión de Estados Unidos sobre el futuro del territorio autónomo danés, tras una reunión diplomática de alto nivel celebrada en Washington entre representantes groenlandeses, daneses y estadounidenses.
El vicepresidente groenlandés, Múte B. Egede, subrayó que, debido al tamaño reducido de la población y al contexto geopolítico actual, la cohesión interna es clave para preservar los intereses del país.
Egede sostuvo que las divisiones internas no benefician a Groenlandia en este momento y pidió actuar con responsabilidad. Evitó profundizar en el debate sobre una eventual independencia de la isla —derecho contemplado en su Estatuto de Autonomía— y abogó por mantener un diálogo “bueno” y pragmático, explorando vías y posibilidades sin precipitar decisiones.
El presidente autonómico, Jens-Frederik Nielsen, ya había señalado que, en el escenario actual, lo más conveniente es que la isla continúe formando parte del Reino de Dinamarca. Esta postura busca priorizar la estabilidad mientras se gestionan las tensiones externas.
En paralelo, el Ministerio de Defensa danés anunció un aumento inmediato de la presencia militar de Dinamarca y de aliados europeos en Groenlandia, como parte del refuerzo de la defensa en el Ártico.
Horas antes del llamado a la unidad, el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y la ministra groenlandesa de Exteriores, Vivian Motzfeldt, se reunieron en Washington con autoridades estadounidenses. Tras el encuentro, Dinamarca anunció la creación de un grupo de trabajo con Estados Unidos para abordar las discrepancias sobre el futuro de Groenlandia.
Rasmussen calificó la reunión como “franca y constructiva”, aunque reconoció que persisten desacuerdos fundamentales. Insistió en que cualquier solución debe respetar la integridad territorial de Dinamarca y el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés. En contraste, el presidente estadounidense Donald Trump reiteró públicamente su interés estratégico en Groenlandia, intensificando un debate que mantiene en alerta a la región ártica.