El gobierno de Estados Unidos presentó una apelación contra la decisión judicial que ordena reembolsar a las empresas los aranceles globales anulados este año por la Corte Suprema, en un caso que involucra miles de millones de dólares cobrados a importadores.
La apelación fue interpuesta luego de que un juez dispusiera que la administración del presidente Donald Trump implementara un mecanismo para devolver los montos recaudados mediante gravámenes que posteriormente fueron declarados inválidos por el máximo tribunal estadounidense.
Según estimaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), los reembolsos podrían ascender a unos 166 mil millones de dólares.
La CBP ya había iniciado el procesamiento de los pagos. De acuerdo con documentos judiciales, la agencia informó que avanzaba en la gestión de aproximadamente 85 mil millones de dólares en devoluciones, de los cuales más de 20 mil millones ya habían sido aprobados.
Sin embargo, la nueva apelación podría retrasar o modificar el alcance de ese proceso.
Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Trump impulsó una política comercial basada en la imposición de aranceles tanto a socios como a competidores comerciales, utilizando facultades contempladas en una legislación de emergencia.
No obstante, la Corte Suprema concluyó en febrero de este año que el mandatario excedió su autoridad al aplicar determinados gravámenes globales bajo ese mecanismo legal.
Posteriormente, el Tribunal de Comercio Internacional determinó que los importadores afectados tenían derecho a recibir reembolsos, aunque otorgó flexibilidad a las autoridades aduaneras para ejecutar el proceso.
La CBP estimó en marzo que más de 330 mil importadores podrían resultar elegibles para recuperar los pagos realizados. Entre las compañías que han solicitado devoluciones figuran grandes empresas como FedEx y Costco, además de cientos de pequeños negocios.
Trump ha manifestado públicamente que tomará en consideración a las empresas que decidieron no reclamar reembolsos, sugiriendo que podrían recibir un trato favorable en futuras decisiones comerciales.
Aunque la sentencia de la Corte Suprema anuló determinados aranceles globales, no afectó los gravámenes sectoriales vigentes. Tras el fallo, la administración estadounidense recurrió a otras facultades legales para establecer un arancel temporal del 10 % sobre diversas importaciones mientras avanza en la implementación de medidas comerciales de carácter más permanente.