Cuba tendrá prolongados apagones en todo su territorio este martes, cortes que llegarán a dejar simultáneamente sin corriente a más de un 64 % de la isla en el momento de mayor demanda energética, una tasa récord según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) elaborados por EFE.
Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, pero el asedio petrolero impuesto por el Gobierno de EE.UU. con la intervención en Venezuela y la orden ejecutiva de Donald Trump del 29 de enero para impedir que otros países envíen crudo a la isla está llevando los apagones a cifras récord.
El anterior máximo histórico se había registrado el 31 de enero, con un 63 %, según las cifras oficiales que la UNE empezó a difundir regularmente en 2022, conforme empezó a agravarse la situación energética en el país.
De otro 40 % del mix era responsable la llamada generación distribuida (motores). El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció la semana pasada que esta fuente de energía lleva cuatro semanas completamente parada por el bloqueo petrolero estadounidense.
El Gobierno anunció la semana pasada un durísimo paquete de medidas de emergencia para tratar de subsistir sin petróleo del exterior, cuando la isla apenas produce un tercio de sus necesidades energéticas.
Se ha interrumpido la venta minorista de diésel, la de gasolina está muy racionada, no hay queroseno para aviones en los aeropuertos del país, las oficinas estatales han reajustado sus horarios, se prima el teletrabajo y los servicios públicos se han recortado para atender solamente lo esencial.
Expertos independientes indican que la crisis energética en Cuba responde a una infrafinanciación crónica de este sector, completamente en manos del Estado desde el triunfo de la revolución en 1959.
Varios cálculos independientes estiman que serían precisos entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para sanear el sistema eléctrico.
Por su parte, el Gobierno cubano señala al impacto de las sanciones estadounidenses a esta industria y acusa a Washington de "asfixia energética".
Los prolongados apagones diarios lastran la economía, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020, según cifras oficiales. Además, han sido el detonante de las principales protestas de los últimos años.