Un estudio reciente advierte que niveles elevados de glucosa en sangre pueden afectar directamente la función cerebral, especialmente en personas con diabetes, incrementando el riesgo de deterioro cognitivo leve y demencia.
La investigación, difundida por el cardiólogo y divulgador científico Eric Topol y publicada en la revista Science Signaling, aporta nuevos hallazgos sobre los mecanismos moleculares que explican este impacto en el cerebro.
Los científicos determinaron que la hiperglucemia sostenida provoca cambios químicos en las neuronas del hipocampo, una región clave para la memoria y el aprendizaje.
Estos cambios pueden desencadenar muerte celular progresiva, afectando funciones cognitivas esenciales y aumentando la probabilidad de desarrollar enfermedades neurodegenerativas.
El estudio resalta que la diabetes afecta a más de 500 millones de personas en el mundo, convirtiéndose en un factor de riesgo importante para el deterioro de la salud cerebral.
De acuerdo con investigadores de la Universidad Médica de Guilin, el exceso de glucosa altera una proteína llamada Creb3 mediante un proceso conocido como O-GlcNAcilación.
Esta alteración incrementa la producción de la enzima lactato deshidrogenasa, lo que provoca acumulación de lactato en el hipocampo.
A diferencia del lactato producido durante el ejercicio, este exceso resulta tóxico, generando un ambiente ácido en el cerebro que favorece la apoptosis o muerte celular.
En estudios con ratones con diabetes tipo 1 y tipo 2, los científicos observaron que la acumulación de lactato provocaba deterioro de la memoria y daño neuronal significativo.
Sin embargo, al inhibir este proceso, se logró preservar la función cognitiva incluso en presencia de niveles altos de glucosa, lo que abre nuevas posibilidades terapéuticas.
Asimismo, investigaciones en humanos evidenciaron que niveles elevados de lactato en sangre están asociados de manera independiente con mayor riesgo de deterioro cognitivo leve en pacientes diabéticos, reforzando la evidencia clínica.

El hipocampo, encargado de la formación de recuerdos, es especialmente vulnerable a estos desequilibrios metabólicos, lo que compromete la capacidad de aprendizaje y memoria a largo plazo.
Los autores concluyen que la sobrecarga crónica de glucosa altera el equilibrio energético del cerebro, afectando su funcionamiento normal y redefiniendo la relación entre el metabolismo del azúcar y la salud neurológica.
Este hallazgo refuerza la importancia de mantener un adecuado control de la glucosa para prevenir complicaciones no solo físicas, sino también cognitivas a largo plazo.