El Girona firmó este lunes una victoria de alto impacto al derrotar 2-1 al Barcelona en Montilivi, resultado que sacude la lucha por la permanencia y mantiene vivo el sueño europeo del conjunto catalán. El revés profundiza además las dudas del equipo dirigido por Hansi Flick, que llega tocado tras la goleada 4-0 sufrida ante el Atlético de Madrid en la Copa del Rey.
El Barça golpeó primero. Pau Cubarsí adelantó a los azulgranas con un potente cabezazo tras centro de Jules Koundé al minuto 59, en un partido que ya había dejado múltiples ocasiones desperdiciadas, incluido un penalti fallado por Lamine Yamal antes del descanso.
Pero la reacción local fue inmediata. Apenas dos minutos después, Thomas Lemar empató tras una asistencia de Vladyslav Vanat, encendiendo a un Montilivi que creyó hasta el final. Joan García sostuvo al Barcelona con varias intervenciones de mérito, pero no pudo evitar el tanto definitivo.

Cuando el empate parecía sellado, Fran Beltrán apareció en el minuto 86 con un disparo raso junto al palo que selló el 2-1. El Barcelona intentó reaccionar en los minutos finales, pero ni Ronald Araújo ni Robert Lewandowski lograron rescatar un punto. Un gol del delantero polaco fue anulado por fuera de juego y el Girona incluso estuvo cerca del 3-1.
Con este triunfo, el Girona rompe una racha de tres jornadas sin ganar y se coloca a cinco puntos del descenso, pero a solo dos del octavo puesto que podría dar acceso a competiciones europeas. La victoria es un impulso anímico clave en un tramo decisivo del campeonato.
Para el Barcelona, en cambio, la derrota complica el panorama en LaLiga y mantiene la presión en la pelea por el título, donde el margen con el nuevo líder se reduce al mínimo. El equipo de Flick mostró intensidad, pero volvió a evidenciar fragilidad defensiva y falta de contundencia en los momentos decisivos.